CAÍDA: LOS GOLES FUERON DE CALHEIRA (2) Y CARTY. DESCONTÓ APARICIO DE PENAL.
Por Elkín Sotelo. Enviado especial
Huaraz. A la salida del Rosas Pampa, el técnico Richard Páez ya no era el zalamero venezolano que encandiló con su primer discurso al auditorio limeño que lo recibió entre aplausos y una exagerada genuflexión, poniéndolo en un pedestal aun cuando no había hecho méritos.
Su buen currículo tenía limitaciones que la emoción de contar con "un técnico de selección" no permitió analizar a profundidad. Páez es un técnico trabajador que vino al Perú a conocer recién lo que es dirigir un equipo grande de verdad. Su hoja de vida arrojaba buenas campañas con equipos sin popularidad y con la vinotinto, a la que puso por encima de Perú; esto último, lejos de ser una hazaña ¿no?
Páez y su interesante propuesta se estrelló con una realidad lejana a su idea preliminar de profesionalismo y superación, y ahora no sabe qué hacer. Esa es la cara que tuvo ayer el 'profe' al salir del estadio verde.
Presión. Se le hizo la consulta ni bien pisó Lima sobre este término y con su conocida facilidad de palabra dijo que convivía con ella todo el día. Pero esto es distinto y a años luz de lo que manejaba en su país por la forma en que acá vivimos el fútbol. Estar en Alianza, con un pueblo delirante detrás, con decenas de medios de prensa vigilando, con jugadores tan difíciles y en un torneo tan diverso y complejo como el peruano han provocado un remolino en su persona. Hoy, Páez no está listo para tanta carga y su club paga las consecuencias.
La debacle
No se trata ahora de despedir a Páez por la goleada del Sport Áncash. Los goles del equipo de Alzamendi llegaron de buena manera; y al ver al brasileño Calheira con un sueldo inferior al de cualquier aliancista y a Germán Carty en un derroche de pundonor fabuloso pese a sus 40 años solo queda aplaudir y desearles lo mejor en la Copa Sudamericana.
El sistema aliancista no tiene ni pies ni cabeza a estas alturas, pero solo cuando Páez se adapte a esta nueva vida, con verdadera presión a gran escala, y sus refuerzos lleguen a estar en su nivel, Alianza podrá sonreír. Ayer, su hijo, el volante Ricardo David, mostró escaso conocimiento del clima y de la superficie, por lo que su aporte fue nulo. En ese sentido, parece que los íntimos este año están dispuestos a inventar nuevas e insospechadas fórmulas de decepción. Cada semana muestran algo nuevo para enojar a sus hinchas.
PAEZ DECLARÓ INTRANQUILO
"No hablemos de renuncias"
Richard Páez tomó aire cuando se le preguntó si pensaba renunciar ante tanto desastre. Pensó unos segundos y apurando el paso dijo: "Vamos a ver, hay que estar tranquilos, no hablemos de esas cosas ahora". El venezolano estuvo muy contrariado y le echó la culpa a su defensa: "Los equipos se arman de atrás hacia adelante, y ayer no estuvimos bien. No quiero achacarle la culpa a los zagueros, pero hay que trabajar más y mejorar".
Nuevamente Páez se refirió a la altura como un factor de la derrota: "Esto no nos permitió desplegarnos como sabemos, no es una excusa, pero todo suma en contra nuestra. Acá nadie debe evadir la responsabilidad, nos falta mucho para ser un equipo sólido". Después apresuró el paso y se perdió con su gente.