Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. Para China, Sichuán fue mucho más que un terremoto. La tragedia del 12 de mayo, que causó la muerte de al menos 70.000 personas, apaciguó la creciente ola de protestas contra el régimen chino durante el recorrido internacional de la antorcha olímpica. La noche de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing, Sichuán marcó un nuevo inicio.
Fue simbólico que durante la ceremonia de ayer, el poderoso Yao Ming de 2,29 metros, abanderado de la delegación china, desfilara ante el público acompañado por un niño de 9 años.
El pequeño Lin Hao, alumno de una escuela primaria, fue rescatado con vida del terremoto de Sichuán. A pesar de sus pocos años, tuvo un comportamiento heroico, pues arriesgó su vida y resultó herido por ayudar a sus compañeros. Mientras desfilaba llevaba dos banderitas: una china y una olímpica en cada mano.
China ya no quiere ser vista como una amenaza debido a su tamaño y poderío. Ahora intenta mostrar una imagen distinta al mundo. Lin Hao fue solo uno de los cientos de niños que aparecieron en distintos momentos de la ceremonia de ayer. Los pequeños, que fueron parte del espectáculo, acompañaron la bandera nacional de China, o vistieron los trajes de las 56 minorías étnicas que existen en el país. Para reafirmar un mensaje de hermandad también se mostraron miles de fotografías de niños sonrientes de todo el mundo.
Antes del inicio de la ceremonia de apertura, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió un mensaje, en el que pedía que se respetara "la tregua olímpica", en todos los conflictos que hay actualmente en el mundo. "El concepto de tregua olímpica es más pertinente que nunca", afirmó.
El presidente del comité organizador de estos Juegos, Liu Qi, manifestó en su discurso que "poco después del terremoto que asoló la provincia de Sichuán, el apoyo y la ayuda de la comunidad internacional y del Comité Olímpico Internacional (COI) nos consolaron, pero también nos reforzaron en nuestra voluntad de celebrar unos grandes Juegos Olímpicos".
La misma ceremonia que hace algunos meses estuvo en jaque tras las protestas del Tíbet congregó ayer a más de 86 jefes de Estado, líderes e integrantes de la realeza. Según la agencia Xinhua, el mandatario chino, Hu Jintao, celebrará 70 reuniones bilaterales en los próximos cinco días. Desde el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que criticó al país anfitrión, hasta el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, uno de los impulsores del boicot, vieron desfilar a sus delegaciones olímpicas en el palco de honor.
Dos líderes extranjeros se ganaron efusivos aplausos cuando sus imágenes aparecieron en las pantallas del estadio: el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, una muestra de las buenas relaciones que sus países tienen con China. Asimismo, el paso de las delegaciones de Hong Kong, Taiwán, Corea del Norte e Iraq recibieron las mayores ovaciones.
China se abrió ayer al mundo con un espectáculo que enfatizó su larga historia, su milenaria tradición, sus geniales inventos, antes de dar un salto a la modernidad, en un ambiente de exaltación patriótica y mensajes subliminales.
Se había especulado sobre cómo se encendería el pebetero olímpico. Algunos creyeron que un dragón lanzaría fuego por la boca. Otros hablaron de un ave fénix que llevaría la flama. Sin embargo, China prefirió dar alas al ser humano, y demostró que el hombre, cuando quiere, sí puede volar.
MÁS DATOS
Las protestas no cesaron en el mundo
4Mientras en Beijing tenía lugar la ceremonia de inauguración, en varias capitales europeas hubo protestas de activistas pro derechos humanos frente a las embajadas de China.
4Unas mil personas se manifestaron en París, mientras que en Londres, Berlín y Bruselas cerca de 300 desplegaron pancartas contra el régimen comunista.
4En Nepal, unos 1.400 exiliados tibetanos fueron detenidos durante una marcha.
4En Ankara (Turquía), un manifestante sufrió quemaduras tras prenderse fuego durante una manifestación de varios centenares de uygures, una minoría étnica de China.
4Una hora antes de la inauguración, tres activistas protibetanos (dos estadounidenses y un argentino) protestaron brevemente cerca del estadio olímpico. Cuarenta segundos después, las fuerzas de seguridad chinas los abordaron y detuvieron.