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ARRANQUE IMPECABLE

Una ceremonia de película

China nos regaló una inauguración impresionante, creada por el cineasta Zhang Yimou, que dejó extasiados a los espectadores y televidentes

Beijing [AFP]. China se abrió al mundo con un colorido espectáculo que recorrió su historia y cultura milenarias, en una demostración de poder y de creatividad con la que trató de acallar, en la apertura de los Juegos Olímpicos, las críticas y protestas.

"Proclamo abiertos los Juegos Olímpicos que celebran la XXIX Olimpiada de los tiempos modernos", gritó con entusiasmo el presidente Hu Jintao ante los miles de millones de personas en todo el mundo que siguieron la ceremonia.

Poco después, Li Ning, gimnasta que ganó tres oros en Los Ángeles 84, protagonizó con altos vuelos un encendido del pebetero rojo y plateado (donde arderá la llama hasta el 24 de agosto) tras dar una vuelta entera por la parte superior del estadio conocido como el Nido, antes de que estallara la última salva de fuegos artificiales de la noche.

El espectáculo de 50 minutos, producido por el aclamado director de cine local Zhang Yimou, no defraudó a los 91.000 espectadores que abarrotaban el Nido, quienes participaron activamente en la fiesta con linternas y banderines, y aplaudieron a rabiar cada una de las escenas. Alrededor de 160.000 personas participaron del acto, entre espectadores, artistas, deportistas y personal de apoyo.

La mayor ovación fue para la gigantesca bola del mundo que surgió del suelo del estadio para representar el lema de estos Juegos, "One world, one dream" ("Un mundo, un sueño"), por la cual recorrieron 58 acróbatas vestidos con trajes de luces, a 24 metros por encima de miles de fotos de niños que sonreían al mundo.

En total, 14.000 actores participaron en esta producción que estaba dividida en dos partes: 'Civilización brillante', un recorrido por los 5.000 años de historia de China, y 'Era gloriosa', sobre su deseo de modernidad.

La luz y la música se fusionaron a la perfección en esta producción que celebró cuatro de las principales invenciones chinas: el papel, la imprenta de tipos móviles, la pólvora y la brújula; tal como lo ilustró la cuenta atrás al ritmo de 2008 'fou' (cajones de percusión tradicionales) en un brillante ejercicio de sincronización.

Tras el majestuoso espectáculo entraron por fin los atletas, encabezados, como manda la tradición, por Grecia, cuna del olimpismo.

Luego vinieron los discursos y el esperado final, la llegada de la antorcha olímpica, que terminó su largo y accidentado periplo con la caminata por los cielos de Li Ning, una escena que quedará para el recuerdo.

OPINIÓN
Para dejarnos boquiabiertos*
Ayer se hizo realidad, en más de un modo, el viejo vaticinio de Mao, ese que decía que si todos los chinos golpearan un pie contra el suelo a la vez, el remezón se podría sentir en todo el mundo.

Se concretó desde el arranque de una ceremonia diseñada para quitarnos el sueño, con la sacudida sonora causada por 2008 instrumentos de percusión perfectamente sincronizados y, luego, con el generoso despliegue de artistas en el suelo del estadio nacional de Beijing, una auténtica joya.

China siempre nos ha apabullado con sus números y ayer no fue la excepción, sino justamente lo contrario: la confirmación. El país de los 1,3 billones de habitantes ha gastado más de 55 mil millones de dólares en organizar sus Juegos Olímpicos --una cifra sin precedentes--, ha levantado desde cero las infraestructuras deportivas más modernas y fastuosas del mundo, y ayer dispuso de 14 mil artistas para hacer una ceremonia inaugural inolvidable, diseñada para dejarnos boquiabiertos.

Ahí no queda todo. China también presenta la delegación más grande de su historia: 693 deportistas que se sienten como soldados y que tienen la 'misión patriótica' de superar a Estados Unidos en el medallero.

Es posible que lo logren, pero incluso si no fuese así, China ya habrá logrado mandar su mensaje político, económico y deportivo: quiere ser reconocida como potencia política, económica y deportiva. Estos días --que seguro nos depararán más sorpresas-- son su fiesta de graduación.
*Jaime Cordero

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