Querer crecer, ser grandes y mayores es un deseo que se va diluyendo con el paso del tiempo. Los niños y los adolescentes quisieran quemar etapas, mientras que los mayores pagarían por detener el tiempo. Algo imposible, sin duda. Además de la energía, la agilidad o la frescura, los jovénes poseen otras características que los adultos añoran. Una de ellas es la producción de la hormona de crecimiento (HC), que sirve, entre otras cosas, para permitir el desarrollo de los huesos y tejidos en general.
Al cumplir los 20 años, la producción hormonal disminuye, incluida la HC, y este hecho es el que inicia el lento proceso de envejecimiento. Las consecuencias del déficit de HC son varias y van incrementándose con la edad. La primera y más evidente: la transformación de masa muscular en tejido adiposo. Además, bajan las defensas del sistema inmunológico, disminuye la regulación del colesterol y la producción de testosterona. También se dificulta la absorción de calcio y se inicia la osteoporosis.
Según el doctor Jorge Hidalgo, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, existe una forma de revertir estos efectos. "Gracias a la administración de hormona de crecimiento en dosis terapéuticas se revierte considerablemente el proceso de envejecimiento a todo nivel, desde la apariencia de la piel hasta la salud arterial".
Los pacientes que quieran seguir este tratamiento deben someterse a una serie de exámenes con el fin de determinar la edad fisiológica real. Los mejores resultados se obtienen en las personas que fisiológicamente se encuentran más desgastadas. "Eso sí, este tratamiento debe estar acompañado con una dieta adecuada y la práctica constante de ejercicios. Si no es así, será muy difícil obtener resultados", agrega el doctor Hidalgo.