SENSACIÓN. Primavera -Verano 2009
PARÍS [AGENCIAS / EL COMERCIO]. Alta Costura es Elie Saab, que nos trae temporada tras temporada un pedacito de su país. Imagínense escuchar de fondo para ver esta colección la canción de George Michael y Mutya Buena"This Is Not Real Love", mientras pueden imaginar cómo las mejores gasas y sedas vuelan al contonearse las modelos. Para este otoño-invierno el libanés propone una colección llena de insinuación en donde las telas envuelven a la mujer con los mejores tejidos y los mejores cristales de Swarovski. Los trajes se convierten en auténticas joyas que salen de una caja fuerte para el disfrute de los presentes.
La Capilla Sixtina del Vaticano ha sido la inspiración del diseñador Elie Saab para crear una colección de 'haute couture' cuyo principal adjetivo es "preciosa". Colores intensos con mucha personalidad que reflejan la paleta de la mayor obra del Renacimiento: rojos sangre, azules cobalto, marrones purpúreos, grises acero, azul pastel, palo de rosa, arena, azul acero. El color se combina con la textura para lograr una colección sumamente cuidada donde lo que se busca es fijar la mirada sin poder quitarla de los diseños. La tafeta y el shantung se mezclan con la sinuosidad de la organza, el encaje y el chifón para crear un efecto de fuerza y movimiento al tiempo que irradia sensualidad y belleza.
La mujer de Elie Saab es una mujer romántica que busca atraer las miradas con el modelo que lleva pero llenándolo con su propia luz. Volantes, plisados, cortes al biés, hay de todo. Como detalles chalinas flotantes al cuello o bordados del mismo color, algunos degradados atrevidos de marrón a turquesa pasando por el azul intenso, por ejemplo.
En cuanto a los modelos hubo varias propuestas, desde la típica falda amplia circular, faldas de sirena y caídas más suaves, aplicaciones de flores o mariposas, fajines. Es como si Saab nos transportara en un viaje por diversas épocas, desde los diseños de columnas griegas con su suave caída, modelos amplios de época, cortes imperio, trajes cortos más de los años 60 y faldas amplias más cortas de los 50. Ni los peinados ni el maquillaje no roban protagonismo. La firma libanesa opta por un aspecto un tanto desestructurado.