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CRÓNICA. CULPA PERPETUA

La medicina natural de la muerte

Yanire Andia (18) iba a llevar a Italia droga líquida en un frasco que aparentaba ser de noni y sábila. Su madre, María Reynaldo (40), bebió el contenido y murió por sobredosis

Por Luis Silva Nole

Solía pintarse los labios de un tétrico negro y caminar a la deriva por las calles del asentamiento humano Carmen Bajo, en Comas, acompañada por jóvenes, entre tímidos y rebeldes, que escondían la mirada bajo cómplices mechas de cabello, como ocultando oscuras intenciones.

En medio de sus tribulaciones, dudas existenciales y penurias económicas, Yanire Julia Andia Reynaldo, de 18 años, andaba, sin saberlo, rumbo a una herida de alma que no cerrará por el resto de su vida. Iba directo a un cáncer anímico peor al que fue diagnosticado a su madre en el estómago, en marzo del año pasado, y que era tratado desde entonces en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas.

Sin saberlo, la muchacha desempleada que jugaba a la juerga cada noche de fin de semana, se fabricaba su cadena perpetua: el eterno remordimiento por la muerte de su madre María Norma Reynaldo Terrazas, de 40 años.

La comunidad Emo, de la cual ella se declara integrante en su hi5 de Internet, se mueve bajo la lógica que al mundo se ha venido a sufrir y pregona siempre que no hay luz al final del túnel. A Yanire el destino le tomó la palabra con crudeza. ¿Alguien puede sufrir más que estando tras las rejas recordando a cada segundo que un grave error suyo mató a su madre?

Ahora, en los calabozos de la Dirandro, en San Isidro, deprimida, le dice a la policía que aceptó llevar droga líquida a Italia en tres frascos de medicina natural con el fin de juntar un dinero que serviría para operar a su madre, quien la mañana del martes último bebió el contenido de uno de esos pomos que supuestamente estaban llenos de noni y sábila y que lucían la marca Fitosana.

"Esencia de yerbas infalible en el tratamiento del cáncer". María Reynaldo leyó esa frase en el frasco de la muerte y, pensando que su hija mayor, Yanire, había conseguido el medicamento natural para aliviar su padecimiento oncológico, bebió sin reparos.

¿Qué no daría ahora la detenida por retroceder las horas y haberse alejado a tiempo de las malas compañías que la llevaron a pensar que el dinero fácil era la solución?

MARTES NEGRO
Esa infausta mañana Yanire encontró a su madre convulsionando en casa, cerca de las 11 a.m. Rápidamente la subió a un mototaxi y la llevó al hospital Sergio Bernales de Collique, donde los médicos certificaron su deceso por un paro cardiorrespiratorio.

Los análisis de laboratorio hechos con reactivos determinarían después que los frascos que se incautaron contenían 1 litro 970 mililitros de droga líquida, alcaloide de cocaína para más señas.

Inicialmente son los efectivos de la comisaría de Collique, alertados por personal del hospital, los que atienden el caso. Los agentes llevan a Yanire del nosocomio a la dependencia policial, donde ella señala que su madre entró en 'shock' tras beber una medicina natural de noni y sábila.

Los policías le piden, entonces, que les lleve el pomo y Yanire obedece. Quizá pensó en ese instante que podría repetirse la historia del padre de su hermana menor, Yulisa, de 15, preso en un penal de Lima por tráfico ilícito de drogas. Pero el sentimiento de culpa pudo más y Yanire confiesa que tiene dos frascos más. Dos agentes la acompañan a su domicilio para traerlos.

Los policías notan que los sellos de los envases son casi artesanales, recuerda el capitán Ronald Torres, de la comisaría de Collique. La joven --explica el oficial-- dice primero que los compró a un ambulante de la avenida Túpac Amaru.

Ya eran cerca de las cuatro de la tarde y Yanire se retira para ver los detalles del velorio de su madre.

Pero los policías sospechan que algo anda mal y llaman a agentes de la Dirandro para que realicen una prueba de laboratorio a la sustancia. Al dar positivo, se solicita la presencia de un representante del Ministerio Público.

Mientras el cuerpo de María Reynaldo era velado en la casa de un familiar, en la misma zona de Comas, la policía lleva a la joven otra vez a la comisaría, alrededor de las ocho de la noche. Ahí queda detenida, acusada de tráfico ilícito de drogas y homicidio culposo. Dos horas después es pasada a la Dirandro.

Yanire confiesa que la droga le fue entregada por una tal Gladys, que sería hermana de un sujeto de nombre Jean Paul, cabecilla de una banda que captaba 'burriers', amigo de su enamorado y que estaría preso en Piedras Gordas. "Me iban a pagar 3.000 dólares por llevar la droga a Europa", diría Yanire a los agentes antidrogas, quienes mantienen en reserva el nombre del enamorado y estiman que una red organizada de narcotraficantes está detrás de todo esto.

La acusada no le pudo dar el último adiós a su madre, enterrada el miércoles en el cementerio Belaunde de Comas. La investigación sigue y también el sentimiento de culpa de Yanire.

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