Por Renato Cisneros
Todos los adultos quieren darle consejos y mensajes a la juventud. Qué aburrido. Como si la juventud fuera necesariamente un montón de gente descarriada a la espera de un consejo ético, político o publicitario que le enderece la vida. La mayoría prefiere verla como un público objetivo, un perfecto 'target' al que hay que bombardear con eslóganes para direccionar sus actitudes o consumos, antes que como una franja de millones de personas con ideas e inquietudes increíblemente originales y curiosamente dispersas.
Poca gente calcula que quizá los jóvenes estén más interesados en hablar, dejarse escuchar y compartir experiencias que los reflejen, en lugar de oír cantaletas relativas a la buena conducta que se espera que tengan.
Descreídos y sin mayores referentes comunes que los estimulen, los jóvenes ahora empapelan su día a día con lemas privados que escapan al sentido de lo generacional. Sabiendo eso, hoy inauguramos SIC. Y lo hacemos esperando que sea --no una página que sermonee a los veinteañeros-- sino un espejo dinámico en el que los jóvenes puedan mirarse y reconocer su espíritu fragmentado.
Antes que una tribuna estática, queremos ser un foro interactivo en el que ustedes también participen, con e-mails, sugerencias y todo tipo de comentarios.
SIC. está hecho por seis jóvenes que andan entre los 22 y 25 años. Ellos son, al mismo tiempo, periodistas y lectores ideales de la página. ¿Y por qué SIC? Fácil. Porque significa "tal cual" y además se usa para señalar una expresión aparentemente incorrecta. Aparentemente incorrecta: igual que los jóvenes.