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ESPAÑA. CON UNO DE SUS DEDOS MEÑIQUES

Joven peruano tetrapléjico escribió libro

Por Yolanda Vaccaro. Corresponsal

MADRID. A sus 22 años el horizonte era un mar de proyectos y sueños. Luis Enrique Bustamante Pérez estudiaba Economía en la Universidad de Granada, y su encanto latino era del agrado de muchas de sus amigas. Hacía tres años él y su familia, procedentes de Arequipa, se habían instalado en Granada buscando una nueva vida, como millones de migrantes. Su empeño permitió que la Universidad de Granada le convalidara cursos que había aprobado en la Universidad Nacional San Agustín. Hasta que una extraña enfermedad empezó a consumirlo. Llegó el temible diagnóstico: encefalopatía. La escalada fue inevitable. La palabra 'tetrapléjico' no tardó en llegar.

Muchos en esta situación bajan los brazos. Pero Luis Enrique pertenece a ese grupo de seres excepcionales que en las circunstancias más aciagas son capaces de encontrar el sentido de la vida. Han pasado dos años desde el diagnóstico y él ha concluido su primer libro. Sí, han leído bien: ha escrito un libro. Y lo ha hecho utilizando la única parte de su cuerpo que ha conservado cierto movimiento y que ha debido entrenar con más fe que posibilidades objetivas: el dedo meñique de su mano izquierda.

Sucede que, como él mismo ha transmitido a su familia, cuando llegó el zarpazo de la enfermedad su mente seguía girando a mil revoluciones.

"Hablando con un ángel" es el título de esta obra que habla de las pequeñas cosas que muchas veces pasamos por alto. De esos gestos que nos negamos a percibir o que ignoramos simplemente. Un libro plagado de anécdotas, autobiográfico y aderezado con unas buenas dosis de humor peruano. Una conversación que nuestro compatriota mantiene con ese ángel que es su álter ego y que lo ha salvado del desasosiego.

UN EJEMPLO
Luis Enrique vive con sus padres y sus tres hermanos, que han aprendido a comprender el lenguaje que ha elaborado para poder comunicarse. Todos se turnan para acompañarlo.

El Comercio conversó por teléfono con la familia. José, el hermano mayor, responde entusiasmado contando que cada día lo primero que hace el joven escritor es leer El Comercio vía Internet. Habla de su hermano con ternura, pero sobre todo con admiración: "Luis Enrique es un ejemplo para todos nosotros. Es muy disciplinado. Entiende todo, no ha perdido nada de lucidez. No se rinde". Es evidente que el apoyo de esta familia unida ha sido fundamental.

Los padres del peruano han editado el libro con sus ahorros, lo que apenas alcanza para una tirada de mil ejemplares. La madre tiene que cuidar a su hijo y el padre trabaja como jardinero.

Ahora su empeño es que la novela sea impresa por una editorial. Lo recaudado servirá para acelerar la terapia física y psicológica que se precisa para que Luis Enrique pueda ver cumplida su actual meta: regresar a la universidad y completar sus estudios de economía.

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