WASHINGTON [AFP]. Algodón en los oídos para escuchar mal y esparadrapos alrededor de las falanges para imitar la artritis. Estas son solo algunas de las técnicas empleadas en Estados Unidos para enseñar al personal de salud, a los cuidadores de adultos mayores y a la generación del 'baby boom' (nacidos entre 1946 y 1964) en qué consiste envejecer.
"Se trata de hacer comprender lo que implica envejecer tanto a nivel social como físico, emocional, cognitivo y espiritual", señaló Peg Gordon, del instituto intergeneracional Macklin de Finlay, uno de los pioneros en este método de formación bautizado como Xtreme Aging (Envejecimiento extremo).
En las sesiones, que duran de tres a ocho horas, y en grupos de 20 a 25 personas, según sus formaciones, los participantes experimentan dificultades de la vejez como el deterioro físico, el hecho de tener que separarse de objetos personales, perder amigos y tener que adaptarse a una casa de retiro.
El método es muy interactivo y bastante radical, pues desde el punto de vista físico se discapacita a los participantes: usan anteojos untados con grasa para simular una catarata o una visión disminuida, emplean guantes para perder el sentido del tacto, introducen algodones húmedos en la nariz para anular el olfato y, por lo tanto, el sentido del gusto; también se tapan los oídos y se vendan las falanges para sufrir artritis.
"Luego les pedimos que realicen tareas cotidianas como seleccionar, contar y tomar sus píldoras, marcar un número telefónico en un celular o ver un plano. Todas estas son actividades extremadamente frustrantes", explicó.
"Es un shock para los participantes enfrentar esta realidad", concluyó Gordon.