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MODERNIDAD EN CHINA

La transformación olímpica

El urbanismo de la ciudad de Beijing pasó por un cambio total hasta convertirla en la más grande de la historia mundial

Para los Juegos Olímpicos, Beijing se ha sometido a un 'lifting' total, en muchos casos en detrimento de su antiguo patrimonio, para mostrar su nueva potencia. Las autoridades han aprovechado la cita olímpica no solo para construir nuevas instalaciones deportivas, sino también para acelerar la reestructuración de una ciudad cada vez más invadida por los automóviles.

INNOVACIONES
La evolución más notable ha sido el desarrollo de los transportes públicos, con tres líneas de metro nuevas abiertas en julio, justo a punto para los juegos. Para diseñar los edificios emblemáticos de la nueva ciudad se recurrió a nombres prestigiosos de la arquitectura mundial: los suizos Herzog y De Meuron para el Estadio Olímpico conocido como Nido de Pájaro, el francés Paul Andreu para la nueva Ópera, o el holandés Rem Koolhaas para la vanguardista sede de CCTV, la televisión pública y órgano de propaganda del régimen, que será terminada en el 2009.

No hay que olvidar, por supuesto, al arquitecto británico Norman Foster, quien diseñó el nuevo terminal del aeropuerto. "Para los Juegos Olímpicos, una cita mundial, se ha contado con una arquitectura también de alcance mundial", explicó Rory McGowan, director de Arup Beijing, el gabinete de ingeniería que participó en obras como el Nido de Pájaro. "Estos últimos años, ninguna ciudad ha realizado tantas obras de importancia mundial", finalizó Ole Scheeren, el arquitecto alemán de la agencia OMA Rem Kolhaas, parte también de esta transformación.

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