BOLIVIA. PARADOJA TRAS LA CONSULTA DEL DOMINGO
LA PAZ [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Los datos oficiales del referéndum del domingo pasado confirmaron ayer que tanto el presidente de Bolivia, Evo Morales, como sus principales rivales autonomistas no solo quedan ratificados en sus cargos sino que salen más fortalecidos, cuando solo queda por escrutar el 15% de los votos.
En el caso de Morales, el respaldo a su continuidad en la presidencia ronda el 67%, según la Corte Nacional Electoral (CNE). Ese porcentaje supera el 53,7% que obtuvo en las elecciones del 2005, y que era la cifra que tenía que superar para mantenerse en el cargo.
Por regiones, el sí a Morales y a su vicepresidente, Álvaro García Linera, gana claramente en cinco departamentos: La Paz, Cochabamba y Pando, gobernados por opositores, y Oruro y Potosí, donde gobiernan oficialistas.
En la opositora Tarija, la única región donde el escrutinio ya ha finalizado, la votación contra Morales es ligeramente superior a la favorable por una diferencia de 457 votos, lo que desmiente los sondeos que preveían una clara derrota del presidente.
El rechazo al gobernante indígena es mayoritario en Chuqui-saca, Santa Cruz y Beni, también controlados por opositores.
El avance del escrutinio oficial confirma también que seis de los ocho prefectos (gobernadores) sometidos a consulta continuarán en sus cargos: los opositores de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y los oficialistas de Potosí y Oruro.
Así, esos dirigentes de la oposición que forman el llamado bloque de la media luna, que han desafiado a Morales con su proceso autonomista, también salen fortalecidos del referéndum revocatorio con un apoyo que fluctúa entre el 68% y el 55%.
PASO AL COSTADO
Las últimos datos oficiales confirmaron la revocación de los gobernadores de La Paz, José Luis Paredes, y Cochabamba, Manfred Reyes Villa, férreos opositores a Morales.
Ante la sorpresa de todos, Reyes Villa, que se había declarado en rebeldía ante el referéndum por considerarlo anticonstitucional, decidió dejar el cargo tras confirmarse su derrota en las elecciones, y designó al secretario general de la Prefectura, Johnny Ferrel, como gobernador interino.
El opositor señaló que, entre tanto, continuará su lucha legal para anular la consulta electoral.
Sin embargo, el alejamiento de Reyes Villa y el hecho de que él mismo haya nombrado a su reemplazo no termina con los problemas en Cochabamba, pues el Gobierno había anunciado que el presidente Morales nombraría a prefectos transitorios para que reemplacen a los revocados, hasta que se realicen nuevas elecciones.
DIÁLOGO DESDE EL GOBIERNO
Morales ya ha anunciado que en cuanto se conozcan los resultados definitivos convocará a participar en una mesa multisectorial no solo a los prefectos, incluidos los opositores, sino a los alcaldes del país, a las organizaciones cívicas y a los movimientos sociales.
Lo que el presidente no ha dejado claro es si revisará su proyecto constitucional en aras a un acuerdo con la oposición, a pesar de que el domingo dijo que la unidad del país se puede lograr juntando la nueva Carta Magna con los estatutos autonómicos aprobados en la media luna.
El diálogo propuesto por Morales, sin embargo, provoca desconfianza en Santa Cruz, la región más rica del país y bastión de la oposición autonomista, donde sus dirigentes continúan con una huelga de hambre contra el Gobierno que han secundado otras regiones para pedir la devolución de su renta petrolera.
Los rivales regionales de Morales se reunirán hoy en el llamado Consejo Nacional Democrático (Conalde), integrado por los prefectos y dirigentes cívicos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca, para evaluar los resultados del referéndum y debatir si refuerzan las protestas.
EN PUNTOS
A.Mientras se espera el escrutinio final, las misiones de observadores llegadas a Bolivia para vigilar el referéndum abandonan progresivamente el país tras presentar sus informes.
B. El jefe de la misión de la OEA, Eduardo Stein, cree que Morales y la oposición están obligados al diálogo después del referéndum.
DEL CONSULTOR
Un país dividido y polarizado*
Puede parecer sorprendente que, a pesar de todos los conflictos y cuestionamientos que lo han acosado con particular intensidad en los últimos meses, el presidente boliviano, Evo Morales, haya obtenido más del 65% de respaldo ciudadano en el referéndum revocatorio celebrado el domingo pasado.
Sin embargo, independientemente de que el mandatario siga representando una esperanza para muchos de los que lo eligieron, no puede perderse de vista, que, como se sabe, Bolivia es un país profundamente dividido y polarizado, y, el referéndum constituyó un test o una batalla entre los bandos en disputa que ponía en juego la permanencia de sus respectivos líderes.
En tal contexto, estos se ven favorecidos. Así como el mandatario del país del Altiplano obtuvo un resultado favorable, la mayoría de los prefectos opositores también fueron ratificados ampliamente en sus respectivas regiones.
En buena cuenta, el referéndum solo ha servido para que las partes enfrentadas reafirmen sus posiciones. Muchos analistas se muestran pesimistas sobre las posibilidades de un acercamiento y temen más bien un agravamiento de los enfrentamientos en las próximos meses. Esperemos que se equivoquen.
* Francisco Belaunde. Internacionalista