Por Fernando Vivas
Varios televidentes olímpicos me han pedido que critique --a ver si se encarrila-- la transmisión de ATV desde Beijing.
En la inauguración ya pude intuir que algo no iba bien. Las delegaciones de cada país desfilaban con sus medalludos campeones y no me decían quiénes eran. Tampoco daban los nombres de todos los presidentes, príncipes ni reyezuelos que saludaban desde las tribunas. Alguien identificó a Sarkozy con el hijo de Carla Bruni, otro pescó a Letizia Ortiz, la consorte de Felipe de Borbón, y el otro se mofó y le dio la lata con que de seguro leía las revistas de su mujer.
No nos interesan los motivos profundos o frívolos detrás de lo que saben o ignoran los conductores de ATV. Lo que el público quiere es información.
En realidad, la primicia olímpica de ATV (posible porque su dueño Ángel González compra en paquete para su cadena latinoamericana Alba Visión de la que es parte el 9) está limitada por la tara futbolera de la TV peruana que nos ha dejado sin conductores que dominen la paleta deportiva. Eddie Fleischman y su equipo no escapan a esa tara y ATV ha tratado de compensarla trayendo a expertos en algunos deportes para que comenten las pruebas no peloteras. Pero se trata de gente sin experiencia en la conducción. Si ATV sabía desde hace buen tiempo que se ligaría con Beijing, debió prepararse mejor.
No será fácil superar las limitaciones de la tara futbolera, pero sí hay un desorden que se debe moderar. El televidente no llega a percibir claramente si está viendo algo en vivo o una repetición, pasa abruptamente de un deporte a otro y extraña la compañía de un buen comunicador que le cuente lo que hay que saber en cada competencia.
No se puede ver todo (hay canales en Internet con ventanas abiertas permanentemente para cada deporte), pero sí se echa de menos un conciso resumen, con un comentarista polideportivo que no tenemos, pero que hay que formar, que le saque el jugo a las Olimpiadas y le meta el diente a su polémico contexto político. No olvidemos que el Dalai Lama y muchos movimientos pacifistas también compiten con el poderoso Hu Jintao.