Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

ANÁLISIS

Las inevitables imperfecciones de la democracia

Los candidatos han tenido que hacer un reajuste radical de sus posturas apelando a un público más amplio

Por Sergio Muñoz Bata. Periodista

Las inconsistencias en las que han incurrido tanto John McCain y Barack Obama al fijar sus posturas sobre los temas de interés público y la insistencia de los medios y de otros actores políticos en destacarlas han sido una constante en la actual campaña presidencial estadounidense. Poco se ha escrito, sin embargo, sobre las características del sistema electoral estadounidense, y de hecho de cualquier sistema democrático, que no solo alientan la inconsistencia de los políticos sino que la propician.

En democracia, el voto de los ciudadanos se gana cuando la postura de un candidato respecto a ciertos temas claves coincide con la de la mayoría de los electores. Pero como todo asunto tiene por lo menos dos enfoques posibles, la circunstancia específica de cada ciudadano determina su enfoque. Y a menudo, no son los individuos sino los grupos de interés especial quienes al proveer a los políticos del capital necesario para financiar sus campañas determinan las posturas del candidato.

Considere, por ejemplo, que entre las exigencias que los conservadores evangélicos le han planteado a John McCain para darle su apoyo en noviembre figura la selección del ex pastor evangélico, ex gobernador de Arkansas y ex candidato presidencial Mike Huckabee como compañero de fórmula en la elección presidencial. Por otro lado, el ala del Partido Republicano que defiende la ortodoxia económica tradicional no solo rechaza enérgicamente la candidatura de Huckabee, sino que exige la selección de Mitt Romney, el mormón ex gobernador de Utah y también ex candidato presidencial.

Del lado demócrata también existen presiones de todo tipo para que Barack Obama escoja como candidato a la vicepresidencia a quien mejor represente los intereses de cada uno de los grupos que negocian su apoyo. Las organizaciones feministas, ya de por sí frustradas por la manera cómo se trató a Hillary Clinton en las primarias, han anunciado que vetarían a cualquier candidato que no apoye irrestrictamente las leyes que le permiten a la mujer decidir qué hacer en caso de un embarazo no deseado. Y la comunidad homosexual también ha anunciado su desencanto con la posibilidad de que Obama se inclinara por Sam Nunn, quien en el Senado se opuso a expandir los derechos de los miembros de la comunidad gay.

Resuelta la competencia de las primarias, que forzó a ambos candidatos al alineamiento con la base de sus respectivos partidos, hoy han tenido que hacer un reajuste radical de sus posturas apelando a un público más amplio. En este sentido, no es de extrañar que McCain, quien en uno de sus momentos de mayor lucidez en el Senado definió a los televangelistas líderes de la derecha religiosa Pat Robertson y Jerry Falwell como "agentes de la intolerancia", hoy se afane por compartir el pan con sus discípulos. Y también es comprensible que Obama, quien siempre se opuso al financiamiento privado de las campañas, que lo inunda hoy de manera providencial, lo defienda y lo aproveche.

Exigirle uniformidad a un país que se define por la diversidad de razas, etnias, religiones, ideologías, sentimientos y pensamientos o condenar el sistema político estadounidense porque entre sus varias imperfecciones alienta y propicia la inconsistencia de los políticos sería un despropósito. La principal virtud de los sistemas democráticos es precisamente su capacidad para tolerar la discusión y el desacuerdo para luego resolverlo en el compromiso. A diferencia de lo que sucede en sistemas dictatoriales donde la voluntad del supremo decide por todos, en Estados Unidos se tolera el ruido y la confusión porque se cultiva el arte de la política, que no es sino el arte de lo posible.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook