MOVIMIENTO. El baile de la salud
Guiados por un profesor, los alumnos de una clase de biodanza bailan, juegan, saltan, se abrazan, ríen y se van a sus casas relajados, contentos, con un regalo en la mente y en la piel, con una sensación de haber botado todo lo malo de sus cuerpos y de sus corazones. Y ese bienestar que sienten no solo les cura el alma, sino también su cuerpo, porque --como dice Rolando Toro, creador de esta disciplina-- los movimientos y ceremonias de carácter grupal acompañados por música y canto inducen vivencias capaces de modificar el organismo en lo inmunológico, homeostático y afectivo-motor.
AUTORREGULACIÓN
"La biodanza regula la producción de hormonas y neurotransmisores, lo que genera una actividad orgánica autorregulada. Las respuestas afectivas tienen efectos ansiolíticos que reducen la ansiedad y el estrés, promoviendo la acción psiconeuroinmunológica", explica Segundo Villanueva, director de la Escuela de Biodanza del Perú.
Es posible tener dos pies izquierdos y practicar biodanza sin ningún problema. Cada sesión consiste en un conjunto de ejercicios que involucran aspectos motores, afectivos y existenciales, estados de conexión con uno mismo y de vinculación con el ecosistema.
BUENA PARA TODOS
La doctora Marta Villar, especialista en medicina complementaria, comenta que esta práctica tiene dos formas de intervención: terapéutica y promotora de la salud. En el primer caso, se tratan casos de depresión, síndrome menopáusico, estrés, hipertensión, etc.
En el segundo caso se trata de que la gente mejore su emotividad, maneje mejor sus afectos, centre sus objetivos de vida, entre otras cosas.
"Cuando se trabaja con pacientes con alguna enfermedad es necesario que el profesor sea un profesional de la salud, por cualquier eventualidad que pudiera ocurrir. Si hubiera un hipertenso, por ejemplo, podría suceder algún problema con su presión, ya que la biodanza trabaja con las emociones".
MÁS INFORMACIÓN
Escuela de biodanza del Perú: Teléfono: 260-4991. Cada clase dura dos horas.