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EL JAMAIQUINO FUE UN RELÁMPAGO EN EL NIDO DE PÁJARO

Un monarca sobrador

Usain Bolt se llevó de robo la final de los 100 m planos con un nuevo (e impresionante) récord del mundo: 9,69s. Incluso bajó el ritmo en los metros finales

Por Eugenia Mont Farfán. Especial para El Comercio

Beijing. Usain Bolt se ha convertido en el hombre más veloz de la historia. Cuando el sonido de la señal para la partida se escuchó, cada centímetro de su cuerpo se disparó en una explosión de energía que lo impulsó 100 metros sobre la superficie sintética en dirección a la meta.

Los que observábamos desde las tribunas no tuvimos tiempo de pestañear. Los fotógrafos contaron con breves instantes para capturar el momento. Tan solo 9 segundos y 69 centésimas después, la multitud aclamaba eufórica al nuevo héroe olímpico: el jamaiquino había ganado los 100 metros planos, la prueba reina del atletismo, imponiendo una nueva marca tres centésimas menor a la vigente hasta ese momento, que también era suya.

Pero lo más impresionante fue que, además de obtener la victoria, faltando 20 metros para llegar a la meta y sabiéndose seguro del triunfo gracias a los dos metros de ventaja que había sacado a sus adversarios, Bolt aflojó el paso y con un gesto que recuerda a los antiguos gladiadores romanos, se golpeó el pecho en actitud triunfal, miró a la tribuna y recibió con los brazos abiertos la atronadora ovación que surgió de las gargantas del público presente en el Estadio Nacional de Beijing.

UN SUPERHÉROE
El 'Relámpago de Jamaica', como lo apodan, reclamó de este modo la gloria. "No me importaba el tiempo. Todo lo que quería era ganar", dijo poco después.

El atleta de 21 años y 1,95 de estatura se puso a la delantera de sus contrincantes a los 30 metros de la partida, y superó no solo el récord olímpico de 9,84s impuesto por el canadiense Donovan Bailey en los Juegos de Atlanta en 1996, también el récord mundial de 9,72 que había estampado el pasado 1 de junio en Nueva York. Todos los presentes en el Nido de Pájaro, contagiados por la intensidad y la energía del deportista, admiraron y rindieron tributo a este superdotado que en solo dos meses y medio se ha superado a sí mismo por tres centésimas, una enormidad en el atletismo de alto nivel.

A su alrededor los demás competidores, entre ellos el favorito Asafa Powell, dejaron de existir. Se limitaron a observar cómo Bolt recibía lo que habían deseado para sí mismos. Algunos de ellos volverán a intentarlo cuatro años después, aunque solo uno logrará el favor de los dioses.

Seguido por las cámaras y los flashes, Bolt se acercó a la tribuna donde la hinchada de Jamaica agitaba la bandera verde y amarilla. Y luego recorrió parte de la pista atlética bailando y mostrando sus zapatillas doradas en las que podía leerse "Oro Beijing-2008", cumpliendo así con algún ritual pactado.

Junto con Bolt, Jamaica se ha consagrado como la isla de la velocidad, al ser el lugar de origen de figuras como el británico Linford Christie, el canadiense Donovan Bailey y también el defenestrado Ben Johnson.

La sorprendente actuación de Bolt inyecta una nueva dosis de glamour a la prueba estrella del atletismo, que se ha visto constantemente ensombrecida por los escándalos en relación con los dopajes protagonizados por Johnson en Seúl 1988, Marion Jones en Sidney 2000, y Ekaterini Thanou y Kostas Kenteris en Atenas 2004.

Lo visto anoche en el Nido de Pájaro, con la relajada llegada de Bolt a la meta, hace esperar una nueva hazaña de su parte. Aún podremos verlo en estos Juegos Olímpicos compitiendo en la prueba de 200 metros planos, para la que, según dicen los expertos, tiene una mejor constitución física. Y pensar que esta no es su prueba...

NO TUVO RIVALES
No tuvo rivales Ni Powell ni Gay pudieron
Beijing. [AGENCIAS]. Se esperaba un duelo de tres y al final fue una exhibición unipersonal. Ni Asafa Powell ni Tyson Gay pudieron hacerle sombra a Usain Bolt ayer. El estadounidense ni siquiera pudo clasificar a la final: quedó quinto en su serie semifinal con un mediocre tiempo de 10,05, corto por 2 centésimas de lo necesario para entrar entre los ocho finalistas.

Powell sí se metió a la final, pero volvió a fallar en el momento decisivo y acabó quinto. "Mis piernas estaban muertas. Usain ha hecho una magnífica carrera y estoy muy feliz por él", declaró.

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