Por Jaime Cordero
"Pensemos en grande", nos decían el presidente y su estrecho colaborador, el jefe del IPD, hace solo unos meses. "Presentémonos para organizar unos Juegos Olímpicos", era la frase vendedora del día. Me pregunto ahora, luego de ver la pobre actuación de nuestra delegación, si las autoridades seguirán pensando lo mismo. O si alguna vez lo dijeron seriamente.
Nadie espera que aparezca de la nada un Usain Bolt peruano, pero tampoco era iluso esperar que, después de varios años de mejora en las partidas económicas a las federaciones (vía el famoso impuesto a las máquinas tragamonedas y juegos de azar), Perú presentara una delegación pequeña, pero con al menos tres o cuatro deportistas líderes en sus disciplinas, capaces de pelear por una medalla. Eso no ha ocurrido y, por el contrario, si la expedición peruana llegó al decoroso número de 13 fue porque el COI fue generoso con nosotros y nos obsequió varias 'wild cards', acto de caridad que da una idea de lo lejos que están nuestros deportistas de la élite.
Es hora de ponernos a pensar en lo mal que estamos invirtiendo los limitados recursos que disponemos para formar deportistas y si no sería mejor buscar tres o cuatro disciplinas en las que podríamos hacernos fuertes (quizás el vóley, las artes marciales, las pruebas atléticas de fondo y alguna más), y empezar a poner más énfasis en ellas a fin de formar deportistas que en unos años sean auténticas promesas de medalla. Aunque eso implique no "pensar en grande" o incluso bajar los cartelones que postulan al Perú a los Panamericanos.