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Crónica. SUICIDIO EN MIRAFLORES

Jalando el gatillo al amanecer

Sorpresivamente, José Francisco Martín Forero Crovetto, de 33 años, se quitó la vida de un balazo la mañana del martes. Junto a él estaba su pareja, una conocida modelo de la capital

Por Alberto Villar Campos

En los cuatro meses que llevaba allí, José Francisco Martín Forero Crovetto (33) había forjado una imagen que bien pudo advertir lo que, fatalmente, ocurriría al amanecer del martes 19 de agosto. Para los moradores del edificio Maryluz, signado con el 550 de la avenida Malecón Cisneros, en Miraflores, se trataba de un hombre difícil y en extremo irascible que, en varias oportunidades, había exhibido la rudeza de su revólver negro Smith & Wesson calibre 38. Esa, dijeron, era su forma de silenciar las quejas que recibía por las constantes discusiones que se oían al interior de su departamento: el 202.

Aquel día, sin embargo, el único ruido seco que salió de aquel lugar fue el de un disparo. Eran las seis de la mañana y Forero se había quitado la vida de un balazo en la boca dentro de su habitación. Tenía apenas un pantalón puesto y Diana Lynn Bajak Robinson (25), su pareja desde hacía por lo menos siete meses, estaba junto a él. El televisor encendido era la única luz que se filtraba todavía por las ventanas que daban al mar.

CELOS EN DEMASÍA
La División de Homicidios de la Dirincri logró determinar en poco tiempo que la noche anterior al suceso, la pareja había iniciado un ritual aparentemente frecuente y secreto: ambos --se supo-- solían tener sesiones que duraban varias horas y en las que se combinaba el sexo, las drogas y el alcohol. Entre las ropas y los objetos desperdigados en la escena, la policía halló, además, varias pastillas de Viagra y videos pornográficos.

Diana Bajak Robinson se había desempeñado como modelo y anfitriona desde su juventud y había logrado cierto reconocimiento en el medio por su notoria belleza y jovialidad. Tuvo un hijo, ahora de 5 años, fruto de una relación ya terminada, y sus familiares, entre los que se incluyen sus padres, viven en Estados Unidos y Europa.

Desde hacía tiempo, la joven pasaba sus días pintando objetos de madera y coloridos cuadros que se pueden ver en una conocida página web para entablar amistades. Precisamente allí, una imagen destaca por sobre las demás. En ella se observa la empuñadura de una pistola negra exactamente igual a la que le fue incautada a Forero meses atrás, luego de que este protagonizara un altercado en un restaurante capitalino. El motivo: un hombre se había fijado, tal vez demasiado, en Diana, su mujer.

Por su parte, y aunque el hermetismo de los deudos no ha permitido aún a la Dirincri ahondar en la biografía de la víctima, se sabe que Forero era un administrador de empresas dedicado a manejar algunos de los negocios de la familia vinculados a la construcción.

UN JUEGO QUE LLEGÓ LEJOS
La primera hipótesis de los médicos forenses tras analizar la escena del crimen fue la de un aparente homicidio. El revólver --señaló un agente encargado del caso-- se hallaba tirado en el suelo a una distancia considerable del cadáver, que yacía boca arriba sobre su cama king size. "Sin embargo, Bajak nos confesó luego que fue ella quien lo echó, pues medio cuerpo del muerto había quedado en el aire tras el balazo", agregó.

¿Qué lo llevó a matarse?, se preguntaron, entonces, los policías, quienes ya el martes por la tarde habían determinado que Forero se disparó sentado en la cama, de espaldas a su pareja, introduciendo el arma en su boca.

De acuerdo con la primera y única versión que ha dado Bajak hasta ahora --quien, a decir del agente de la Dirincri, mostraba claros signos de estar drogada al momento del arribo de la policía--, el balazo fue producto de un turbado juego con el revólver. Esto, además, fue confirmado por la propia modelo a una persona muy cercana a ella horas después del hecho. "Él le dijo esa madrugada 'me voy a matar, me voy a matar'; ella, entonces, le dijo: 'a ver, pues, mátate', y él lo hizo", señaló.

Solo el silencio de los crímenes de habitación cerrada --como se los conoce en el argot policial-- hace posible que el misterio de los mismos crezca con el correr de las horas. José Forero Crovetto fue velado ayer por sus familiares, pero las preguntas sobre su desaparición continuarán, quién sabe hasta cuándo...

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