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PROTESTA Y PROTOCOLO

"No atiendo a provincias"

Hay conflictos donde las formas y los gestos son tan importantes como la negociación de los contenidos

Por Fernando Vivas. Periodista

Este chistecito limeño es cosa seria. No solo se burla de las brechas que nos separan, sino, para remate, saca la lengua al provinciano que pide la buena pro capitalina.

Sin embargo, la frase me ronda cada vez que somos jaqueados por una protesta regional, llámese 'moqueguazo' o 'ley de la selva', y últimamente se me aparece acompañada de una caricatura mental: Alan García está sentado en su despacho palaciego, mirada hacia arriba, papada hacia abajo y sobre el escritorio de caoba se lee en una placa con letras de bronce: "No atiendo a provincias".

Pues creo que es asunto de vida o muerte democrática conjurar este mal chiste de soberbia centralista. Y estoy convencido de que debemos arribar a una nueva inteligencia respecto de los conflictos. ¿Cuál es? Comprender que las formas y los gestos son tan importantes como la negociación de los contenidos.

Hemos tardado todo el quinquenio de Alejandro Toledo para desembarazarnos de esa reducción economicista que ve al conflicto como la chispa natural entre los dos polos más extremos que se apaga con un simple chorrito redistributivo, y compartir la percepción de que los líos más desestabilizadores no surgen necesariamente donde B está más deprimida respecto de A (por ejemplo, Huancavelica en relación a Lima), sino donde se empieza a hacer visible que el Gobierno convalida la mala repartición del excedente (es el caso de la bronca del 'moqueguazo' y, en general, las de todas las regiones de gran riqueza minera y, por eso, hay que replantear políticas de Estado).

Pues hay otros conflictos, como el llamado 'ley de la selva', que no tienen por motivo explícito ni la salida de la pobreza extrema ni la bronca por el excedente, sino algo tan humano, melodramático si quieren, como el afán de arrancarle al Gobierno Central una disculpa y la reconsideración de una norma inconsulta, algo así como un clamor que grita: "Consúltame y tenme consideración". Por eso, en Corral Quemado y en otros puntos calientes de la Amazonía he visto gestos y actitudes más que ONG ambientalistas radicales, lobbies de empresas que quieren hacerse de tierras baratas, Humala o Patria Roja. Puede haber un poco de todo esto, pero el núcleo de la rabia es una profunda demanda de respeto nacida del orgullo, la identidad y una noción de territorio que no ha sido inventada por Oxfam. Ya existía antes de Pizarro y la Colonia la redujo y la oficializó.

Dejé a García sentado en mi caricatura mental. En serio, sí atiende a provincias (anteayer recibió a Vladimiro Huaroc, de Junín), pero eso es muy poco. Aunque suene paradójico, mientras salimos del centralismo presidencialista tiene que viajar a las capitales de región, dormir en ellas, pasear por sus plazas de armas y atender personalmente algunos de los incendios regionales que manda a apagar a los bomberos de la PCM.

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