Por Bruno Rivas
Peter Romero es descrito como "uno de los hispanos más influyentes en la historia del Departamento de Estado norteamericano". Y la definición parece no ser exagerada si tomamos en cuenta sus credenciales: ex embajador de EE.UU. en Ecuador, ex secretario adjunto para la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado y uno de los responsables de las negociaciones de los TLC con el Perú, Chile, Panamá y Colombia. El embajador retirado de origen puertorriqueño es ahora parte importante de la campaña del candidato demócrata a la presidencia, Barack Obama. El Comercio conversó con él durante su reciente visita a nuestro país.
Los tratados de libre comercio (TLC) son un eje crucial de las relaciones con EE.UU.
Tanto Obama como McCain están de acuerdo con los TLC. En el caso del candidato republicano, el tema es un eje central de su política internacional, por lo que lo promueve fuertemente.
Se dice que no es el caso de Obama por su rechazo a los TLC con Colombia y Panamá...
El candidato demócrata está a favor de los TLC, solo que tiene algunas diferencias con McCain. Obama votó a favor del tratado con su país porque al final los gobiernos de EE.UU. y el Perú aceptaron algunos ajustes a las protecciones al medio ambiente y a los derechos laborales. En esa línea se movería el senador de ser elegido presidente, ya que se propone revisar los puntos laborales y ambientales en acuerdos como el Nafta (el tratado con México y Canadá) y el Cafta (TLC con Centroamérica). Obama señala que no debemos involucrarnos en una doctrina de goteo económico porque después de tantos años de TLC todavía hay gente marginada que no ha recibido los frutos y beneficios de los tratados. Es así que podemos concluir que lo que busca es perfeccionar los TLC a través de vehículos que permitan a la gente acercarse a ellos de manera formal.
¿Cómo lograrlo?
Más allá de los TLC, la tarea pendiente de los gobiernos latinoamericanos y del mundo en general es la eliminación de la brecha entre los ricos y pobres. El senador Obama está interesado en mantener un diálogo constante y duradero con los líderes latinoamericanos en estos momentos en que estamos pasando por una etapa difícil en la que existe rechazo a los TLC y a la globalización.
Parece que usted está descartando todos esos dichos que indicaban que McCain es una mejor opción para América Latina porque es más favorable a los TLC...
Yo diría que es todo lo contrario a lo que muchos afirman. Si uno quiere profundizar su conocimiento en la búsqueda de posibilidades e ir mucho más allá que un simple TLC que deja a la gente esperando goteos, deberá hacerlo a través de diálogos con los líderes responsables, como Luiz Inácio Lula da Silva, Alan García o Michelle Bachelet, que creen en un mejor camino para llegar a las respuestas duraderas. Es a través de esas conversaciones que se pueden descubrir las percepciones negativas que tienen las poblaciones de los tratados y se pueden buscar soluciones.
Es un TLC más humano...
Sí, hay ejemplos de ese tipo en muchos países que se pueden compartir. El Perú está en un debate sobre este problema desde hace dos décadas, pero estamos en el mismo barco tratando de encontrar la solución para que se amplíen los frutos a la población. El Perú se encuentra actualmente en una posición excelente, históricamente quizás la mejor, en materia económica para implementar el TLC que permitirá diversificar la economía y crear puestos de trabajo. A través de una alianza entre el Gobierno y el sector empresarial se podrían lanzar programas que beneficien a ambos y a las personas que no sienten ningún aspecto positivo de los TLC, que son los lugares donde ganó más votos el candidato Ollanta Humala. Para mí, el populismo no tiene ninguna salida digna ni duradera para la gente, es una política de corto plazo que puede verse en países como Venezuela. Hay que hacer un plan maestro para que la economía de las zonas más pobres y más propensas al populismo puedan despegar. Humala, Chávez, Correa, Morales u Ortega son solo síntomas de un problema mucho más profundo que Barack Obama quiere solucionar dialogando con los líderes latinoamericanos.
Usted señala que Obama tiene mucho interés en nuestra región. Sin embargo, nunca ha viajado a Latinoamérica y a pesar de que tuvo la oportunidad de visitarla, prefirió ir a Europa y al Medio Oriente. Todo lo contrario pasó con John McCain, quien sí visitó Colombia y México...
El senador quería hacer un solo viaje al exterior durante la campaña. Hay que tomar en cuenta un factor: las primarias demócratas fueron las más disputadas de la historia y duraron mucho más tiempo de lo previsto, lo que originó un fuerte gasto de dinero y esfuerzo. Todos esos factores le quitaron un tiempo valioso que podría haber empleado en conocer mejor el mundo. Por ello tuvo que elegir el Medio Oriente y Europa. Tras las convenciones partidarias vienen dos meses de campaña que son considerados los más importantes. Toda esa agenda hace imposible que el candidato demócrata viaje a Latinoamérica, pero eso no quiere decir que habrá un abandono de la región, ya que Obama está dispuesto a implementar una nueva democracia basada en el multilateralismo, que permitirá conversar tanto con los aliados como con los enemigos.
La diplomacia de la que habla le ha ganado críticas al senador Obama. Sus opositores señalan que es una muestra de debilidad e inocencia el negociar con enemigos como Hugo Chávez...
Para el senador uno muestra debilidad cuando no quiere hablar con su enemigo. Si uno tiene la disposición de dialogar con el rival se demuestra que uno confía en sí mismo y que tiene cierto poder. No estar dispuesto a hablar es adoptar una posición infantil, tanto así que ahora el mismo gobierno de Bush está más dispuesto al diálogo que antes. La situación ha cambiado y ahora no se puede derrotar a un enemigo solo con retórica.
¿Qué estrategia seguirá el candidato demócrata para mostrar su interés en Latinoamérica?
Se plantearán el diálogo para reducir la pobreza y los tratados de libre comercio. Claro que los TLC deberán ser más parecidos al que se firmó con el Perú, que será la pauta de los próximos acuerdos. Además se nombrará un enviado especial de la Casa Blanca para América Latina, se cerrará la prisión de Guantánamo y se buscará dialogar tanto con los enemigos, como Chávez, como con los aliados. A Obama le interesa mucho profundizar las relaciones con los presidentes que comparten nuestro objetivo de fortalecer las instituciones democráticas como Lula, Bachelet, Calderón y Alan García y con los que se podría avanzar en una agenda social. Después de eso, estaría interesado en reunirse con mandatarios como Morales, Chávez, Correa, Castro y Ortega, que no tienen respeto por esas instituciones, ya que prefieren el personalismo. Con ellos Obama quiere dialogar.