Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
El país donde por tradición las mujeres son más bellas mientras menos kilos ostenten ha obtenido cuatro primeros lugares en halterofilia femenina. China ganó medallas de oro en 48 kilos con Chen Xiexia, en 58 kilos con Chen Yanqing, en 69 kilos con Liu Chunhong, y en 75 kilos con Cao Lei. Cuatro medallas producidas en las fábricas del deporte chino.
Las otras tres categorías --donde no se presentó China-- han ido a parar también a manos de las asiáticas, la tailandesa Prapawadee Jaroenrattanatarakoon, en 53 kilos; la norcoreana Pak Hyon en 63 kilos; y la surcoreana Jang Miran en más de 75 kilos.
Cuando la halterofilia femenina debutó en Sidney 2000, China, que había visto una gran fuente de medallas, trabajó para ganar cuatro oros y lo consiguió. En Atenas 2004 sumó tres oros y una plata. Y en Beijing 2008, se llevó cuatro oros más. En tres juegos China ha cosechado la increíble suma de 11 medallas de oro y una de plata en la rama femenina del levantamiento de pesas.
Para Sidney 2000, China incorporó al deporte de las pesas a atletas femeninas de élite provenientes de judo y lucha libre que, tras un exitoso programa de entrenamiento, alcanzaron los máximos resultados. A la vez focalizó su mirada en las zonas rurales y portuarias, buscando niños de 10 años hasta jóvenes de 17 años.
Los cazadores de talentos prefirieron a hijas de campesinos o pescadores porque estaban acostumbradas a trabajar desde muy pequeñas, incluso cargando pesos superiores a los suyos, y habían desarrollado las habilidades físicas y mentales para resistir los más duros entrenamientos.
De hecho, ingresar a un colegio deportivo especial financiado por el Estado les asegura a estas niñas un mejor futuro. Son la única esperanza que tienen sus familias de salir de la pobreza. Sin embargo, las aleja para siempre del calor familiar. La cuota de sacrificio para estas pequeñas es tan grande como la dimensión del país.
"Las familias ricas nunca dejarían que sus hijas se dediquen a este deporte", declaró un padre a un periódico local. Varias madres creen que los músculos y las manos encallecidas de sus hijas les hará difícil encontrar un esposo, especialmente en China donde la delgadez de las mujeres y la tersura de la piel son requisitos fundamentales del canon de belleza.
Aniko Nemeth-Mora, una dirigente de la Federación Internacional de Halterofilia, considera que existe un gran desconocimiento sobre el impacto de este deporte en las mujeres. "A muchos todavía les espanta la idea de que las chicas levanten pesas. Es falso que se pierda la feminidad. El cuerpo y la mente se hacen más fuertes, son más saludables y hasta se ven más jóvenes", asegura.
Lo cierto es que las atletas chinas involucradas en la halterofilia alcanzan niveles difíciles de superar para alguien que no ha crecido con este deporte. La selección china destaca por su alto nivel de concentración, largos años de experiencia, total control de la técnica y una vida consagrada a las pesas.
En los últimos años, la supremacía en halterofilia femenina se está trasladando de Europa a Asia. En Beijing 2008 han destacado además de China países como las Corea, Tailandia y Kazajistán. "El deporte es el termómetro del crecimiento de los países. Las economías asiáticas están en auge y los gobiernos de estos países están prestando más atención al deporte. Ahora invierten tanto como antes lo hacían los países europeos", añade la dirigente.
Cuando Chen Yanqing logró revalidar su título olímpico en la categoría 58 kilos, al alzar un total de 244 kilos, un periodista extranjero le preguntó cómo era posible que levantara más peso que muchos hombres en China. Ella respondió: "En mi país, hombres y mujeres están en igualdad, y yo nunca he pensado que las mujeres son inferiores a los hombres".