Por Fernando Lozano
Kobe Bryant y Pau Gasol se encuentran en la capital china como solo dos estrellas de la NBA y de Los Angeles Lakers podían encontrarse: en la final de los Juegos Olímpicos.
Este es el encuentro que se esperaba. La semana pasada, el mismo día en que Usain Bolt batía el nuevo récord mundial de los 100 metros planos, Estados Unidos con estos dos jugadores en el campo aplastaba a España por 119 a 82. Increíble.
"Es una lección para saber qué tenemos que hacer para poder competir con este equipo de Estados Unidos. Esperamos tener otra oportunidad", dijo Gasol.
La oportunidad les llegó. España sabía que solo sería hasta la final y el pívot se convirtió en su jugador más determinante para llevarla directo a una revancha contra los descendientes de ese 'Dream Team' que brilló en Barcelona 92.
Ayer España venció a Lituania en un duro partido de semifinal por 91 a 86, mientras que los norteamericanos rompieron la recia defensa que había planteado el último campeón olímpico, Argentina, debilitada por la ausencia de Emanuel Ginóbili, para vencerlo por 101 a 81. Las piezas estaban de nuevo en el tablero.
HAMBRE DE GLORIA
La final encuentra a ambos equipos con una sed de victoria que solo se saciará con el oro olímpico. España viene de una vorágine ganadora sin precedentes en su historia y el triunfo de su equipo de básquet, campeón mundial hace dos años en Japón, la coronará como una de las potencias deportivas de Europa este 2008 (la Eurocopa, Roland Garros, el Tour de Francia), etc.
Estados Unidos, por el contrario, ha sufrido el fracaso marcado de sus atletas en estos juegos (Tyson Gay ni siquiera clasificó a la final de los 100 metros, por ejemplo) y su equipo de básquet quiere una reivindicación y recuperar la saga de 12 medallas de oro que interrumpió en Atenas 2004.
Pero en la repetición está el gusto, y ese ingrediente hace que esta no sea una final común, sino una reedición de ese encuentro de Los Ángeles 84, cuando los españoles perdieron por 40 puntos de diferencia, aunque igual quedaron felices con la de plata.
Pero los tiempos han cambiado. Estados Unidos ya no está solo bajo el aro. La competencia es más dura. Casi todos los equipos han tenido al menos un jugador en la NBA. Y España tiene cuatro entre los que destaca Pau Gasol, figura indiscutida de los Lakers. La historia puede ser otra.
AMIGOS Y RIVALES
El 1 de febrero de este año Pau Gasol fue traspasado de los Memphis Grizzlies a Los Angeles Lakers. Fue el fichaje que removió la temporada de la NBA, el que decidió que los angelinos pasaran de media tabla en su conferencia a meterse en los primeros lugares y llegar, al menos, al subcampeonato (perdieron con los Boston Celtics).
Gasol era el pívot de poder que necesitaba Phil Jackson y Kobe el escolta que 'cuidaría' sus entradas. Dos estilos de vida opuestos se complementaban en el molde de un equipo ganador.
Kobe es lo más parecido a un futbolista. Cuando entró a la NBA, se esperaba tanto de él que no pudo con la presión de ser considerado el 'nuevo' Michael Jordan y adoptó una pose contestataria que solo su esposa Vanessa, de origen mexicano, ha podido controlar.
Pau es el inmigrante que se lo ganó todo a punta de esfuerzo y sacrificio. De maneras correctas, su única rebeldía parece ser esa barba estilo Che Guevara que le adorna la cara y que ni Phil Jackson pudo hacer que se afeite. Pese a los años y los galones, todavía mantiene la idea de ser médico cuando se retire.
Dos jugadores que salieron del cielo de la NBA para liderar a sus equipos nacionales. Aunque, como dice el comentarista de la NBA Richard Porras (ver columna), Bryant no ha sido tan determinante para los norteamericanos como Gasol para los hispanos.
Aunque Estados Unidos ha ganado sus siete partidos y España solo seis --perdieron, precisamente, ante el equipo que le quita el sueño--, no se puede decir que son los favoritos. Esta lucha de gigantes será tan equilibrada que provoca guardarse el pronóstico en el bolsillo y mirar el partido preparado para el asombro.
PUNTO DE VISTA
Mi favorito es EE. UU.*
El partido entre Estados y España seguramente será un calco del juego que vimos ayer entre los norteamericanos y Argentina. Los sudamericanos les mostraron el camino a los españoles bajándole el ritmo a EE.UU. para que no les sacara 40 o 50 puntos de diferencia. España seguramente va a tratar de controlar el partido. Y tiene con qué, pues cuatro de sus jugadores están en la NBA (Pau, Garbajosa, la 'Bomba' Navarro y Marc Gasol, que este año también jugará allí). Eso, sumado a buenos jugadores como Rudy Fernández, contribuye a que sea un equipo fuerte. Seguro apostarán por una defensa combinada de zona y hombre a hombre como hizo Argentina.
Jugarán rápido, defenderán duro. Va a ser un juego rápido, pero con tendencia a volverse trabado. Definitivamente no se va a repetir el abultado marcador del primer partido entre ambos. A Estados Unidos le faltan más jugadores interiores. Los que ocupan esa posición nunca están juntos, por ahí que pueden tener problemas con una alineación española que cuenta con jugadores altos.
Lo más saltante del duelo entre Kobe Bryant y Pau Gasol es que será un choque de compañeros de equipo --los Lakers--. La diferencia más grande es lo importante que son para sus países. Si sale Gasol, no hay otro como él. Si sale Kobe, entra Dwyane Wade y no se siente tanto. Estados Unidos no es --ni puede ser-- el 'Dream Team' de Barcelona 92, pero es mi favorito.
* Richard Porras. Entrenador, comentarista de la NBA y presidente de la FPB