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ENTREVISTA. FERNANDO FARAH

En los menores está el negocio

Las divisiones menores de un club de fútbol son uno de sus pilares como organización viable. Farah cuenta su experiencia con varias generaciones de jugadores del Alianza Lima

Por Christian Navarro Rojas

Fernando Farah es un hombre de empresa, pero también de fútbol. Su oficina, a tres cuadras del estadio Alejandro Villanueva, respira fútbol y así lo demuestran innumerables adornos color blanco y azul. Conversamos con él sobre los problemas de este deporte y la oportunidad que representa una buena formación en menores para el éxito de los clubes profesionales como instituciones viables y auténticas empresas.

Hace seis años Apoyo hizo un diagnóstico del fútbol peruano y sigue siendo válido. ¿Por qué se ha hecho tan poco?
Apoyo no dijo nada nuevo. Es clarísimo. No hay que ser superdotado para ver lo que pasa en el fútbol. Ahora todos están empecinados en sacar a (Manuel) Burga. Preferiría que salga cuando se tenga un plan y a la gente correcta. Los dirigentes no sirven, no se dan cuenta dónde está el negocio.

¿Dónde está?
En trabajar desde abajo, en las canteras. Pero (los dirigentes) están pensando en armar su equipo y tienen que competir con sueldos de hasta US$50.000 mensuales. Así, hay que pagar como mínimo US$25.000 para competir con el que menos paga y se va haciendo una planilla que no pueden pagar, como pasa ahora con el Sport Boys.

¿Hay algún equipo que hoy esté haciendo un trabajo serio con las divisiones de menores?
Bolognesi. Claudio Pizarro papá está mirando a todos los chiquillos que hay y se los está jalando, que es lo que antes hacíamos en Alianza. Así, está haciendo un equipo con una planilla baja, sin que la formación de ellos sea necesariamente buena. El negocio está en trabajar abajo. Todo el mundo lo dice, pero nadie lo hace.

¿Los clubes están atrapados por el corto plazo, por esa exigencia de campeonar cada año?
Sí, hay por lo menos siete equipos que estúpidamente se pelean por los jugadores, cuando deben trabajar abajo. Cuando estuvimos en menores éramos amos y señores porque éramos los únicos que contratábamos a todos los jugadores que había. Toda la delantera de las selecciones Sub 17 y Sub 18 era de Alianza: Jefferson Farfán, Wilmer Aguirre, Paolo Guerrero y Juan Diego Gonzales Vigil. No nos preocupábamos mucho por el volante de marca, por el defensa, porque los consigues y a la larga no los vendes, pero sí de los delanteros, de los defensas centrales, de un buen lateral. En el Perú los velocistas están desapareciendo y hay desnutrición. Nosotros teníamos un convenio con el Ajax (de Holanda) y les preguntamos qué hacían cuando un chico tenía desnutrición y problemas psicológicos. Nos dijeron que los eliminaban del equipo. Acá no podemos darnos ese lujo.

Hay que trabajar así
Los chicos de las inferiores vienen de un hogar con carencias, vienen sin personalidad. Se les crea un falso ego cuando comienzan a ser conocidos, aparecen las mujeres, los amigotes que los viven, entonces comienzan a creerse lo máximo, pero cuando se enfrentan a un (futbolista) argentino, este los para en un segundo. Se achican, vuelven a su realidad. Los psicólogos no son para los locos. Si hay carencias, los necesitamos; también asistentas sociales que vayan a sus casas a ver qué les falta, qué tienen, cuál es su historia. Y así vas manejando un proceso, pero los dirigentes no creen en nada de eso, solo quieren campeonar. Cuando un jugador con estos problemas llega al primer equipo, cae en una crisis terrible y no hay nadie que lo entienda en su momento más crítico. Por otro lado, el peruano no tiene una constitución física privilegiada, es bajito y flaquito. Sin embargo, no trabajamos con la ciencia. El Perú era tercero en América, pero desaparece cuando la ciencia comienza a entrar en el fútbol. Y eso no se entiende hasta ahora.

¿El problema se arregla con las sociedades anónimas?
No creo. Hay casos exitosos como el Colo Colo en Chile, pero también fracasos como el Racing, de Argentina.

Pero estos clubes se vieron forzados a cambiar porque fueron llevados a la quiebra...
Alfonso Souza Ferreyra se queda 10 años más y Alianza termina en la situación de Colo Colo (en situación de quiebra). De lo que se trata es de no gastar más de lo que tienes. ¡Cómo es posible que Alianza tenga deudas con todos los jugadores que ha vendido!

¿A cuánto asciende la deuda de Alianza?
No lo sé. Y tampoco quiero preguntar porque me van a decir una cifra que no es. Pero bueno, el negocio es claro: trabaja con menores, invierte durante seis o siete años unos US$200.000 o US$300.000 y de ahí vas a sacar el futuro. Para Alianza esa cifra no es nada.

¿Quiénes integraron el equipo que estuvo trabajando menores en Alianza?
Estuvo Constantino Carvallo, viendo el tema educativo; Carlos Flores, que acompañaba a los chicos; y todo un equipo. Antonio Armejo, Rubén Benderman, era una comisión abierta.

Hace poco escribió un artículo en el blog de Alianza por el Cambio...
Sí, acerca de la diferencia entre el fútbol de Chile y de Perú. El Perú gasta y Chile invierte. Chile ha contratado a Marcelo Bielsa, un técnico caro, pero eso es invertir. Él tiene a su cargo todas las divisiones de Chile. México en los años 70 iba a los mundiales y lo goleaban, no era nadie. Pero Bielsa fue al Atlas de Guadalajara y trabajó en las divisiones menores un par de años, y les pidió esperar antes de pasar al primer equipo. Ahí los demás clubes vieron la diferencia y comenzaron a imitarlo, creció todo el fútbol mexicano y hoy es lo que es.

Pero en México hay un esquema de campeonatos claro, sociedades anónimas, trabajo serio con menores. Todo lo que nos falta...
Nosotros, modestamente, hemos hecho cosas que en el fútbol peruano no se han hecho. Hicimos un torneo, la Copa Centenario, que tuvo seis ediciones. Vinieron el Bayer Leverkusen, Atlético Madrid, Sao Paulo, Boca, Chivas de Guadalajara, el Atlas, Millonarios, América, Emelec, Barcelona, la Católica, Bolívar, Cobreloa y Colo Colo. Éramos parte de la élite de menores. En el primer campeonato que organizamos, el Atlas de Guadalajara vino y sin descansar una fecha ganó a todos 4 a 0.

¿Les dijeron cuál era el secreto?
Les preguntamos cuánto tiempo había que invertir. Nos dijeron que el primer jugador lo vendieron a los 8 años. En Alianza comenzamos en 1996, después del primer torneo Centenario, y el primer jugador (Jefferson Farfán) se fue en el 2004, pero antes de eso nos hizo bicampeones. Contratar un jugador en Primera te cuesta US$5.000 mensuales, poner un chico de las canteras te cuesta US$500.

¿Desde cuándo Alianza ya no trabaja el tema de menores con la metodología que propusieron?
Me fui hace cuatro años de Alianza, pero reconozco --y por eso me fui-- que desde el 2002, cuando entra Souza Ferreyra, el trabajo se vino abajo. Me mantuve un año más en menores, pero entregué la posta en junio del 2003, pero no puedo decir que lo entregué perfecto.

Parece un negocio agrícola, de sembrar, de esperar
Pero esos son periodos para vender, antes ya te hicieron campeón, te ahorraron la planilla. Calculo que ahorrábamos hasta US$800.000 al año en el 2002. Ahí está el negocio: en bajar la planilla y esa diferencia invertirla en menores. Luego vienen los títulos, los patrocinadores, haces vitrina y puedes colocar a un jugador más fácil que si no campeonas. Los ocho años están garantizados si haces un buen trabajo, tal como nos dijeron los del Atlas.

Quienes hacían el trabajo más serio eran ustedes y Cristal
Cristal se llevaba a nuestros técnicos. Ellos creían que esa era la diferencia, pero los técnicos solo querían ganar. Los jugadores les hacían una malacrianza y los hacían jugar. Llegaban tarde, igual, porque eran estrellas.

Permitían la indisciplina...
Recuerdo que Jefferson, Paolo, Jair Céspedes y Roberto Guizasola, las estrellas de la categoría 84, no estaban yendo al colegio. Entonces, Constantino nos informó de eso y les impedimos jugar. A la siguiente semana fueron un día sí y otro no a clases. Tampoco jugaron esa semana. La siguiente semana el partido era con Cristal. El técnico nos pidió que jugaran, que teníamos que ganar. Nosotros le dijimos que si no los corregíamos esa vez, luego, en el primer equipo, los tendríamos que castigar. En el partido, nuestro arquero hizo una burrada y empatamos 1 a 1. Ahí recién se dieron cuenta de que sin ellos, al menos, empatábamos. A partir del lunes, comenzaron ir a clases. Les falta mano dura porque no la tienen en casa. En su casa o les pegan o les dejan hacer lo que quieren, porque ellos mantienen la casa. Es un tema de educación.

Mauricio Macri, ex presidente de Boca Juniors, decía que el dirigente solo es fanático 90 minutos. Incluso en el entretiempo sigue siendo un hombre de negocios.
¿Qué hacemos? Alianza hace la guerra para no jugar en el Monumental con la 'U'. Gana, cree que gana. Después le toca jugar en Matute y la 'U' le hace la guerra. ¿Eso es ser inteligentes?

Son rivales deportivos, pero no enemigos...
Deben ser amigos. Todo lo que ha pasado en el fútbol es porque los clubes no han estado de acuerdo.

LA FICHA
Nombre: Fernando Farah Giha.
Profesión: Ingeniero industrial.
Edad: 41 años.
Situación familiar: Casado.
Cargo: Gerente de operaciones de Lancaster, empresa productora de calcetines del país.
Aficiones: Fútbol, squash y grabar música de las décadas del 70 y 80.

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