Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
"Si pudiera pedir un deseo, me gustaría seguir en forma y en buena salud para poder saltar con 80 años". Este es el más caro anhelo de Guo Jingjing, la princesa de los clavados en China y la saltadora de 27 años más laureada en la historia del país.
Guo Jingjing tiene pasión por los metales preciosos. En Sidney 2000 se llevó dos medallas de plata. En Atenas 2004 logró dos oros. En Beijing 2008, dos oros más. Ya van seis en su cuenta olímpica. Desde el 2001 tiene en su poder los títulos de ocho campeonatos mundiales. Siempre primera.
Pero en China, Guo Jingjing es mucho más que una campeona olímpica; es la diva de los clavados y se comporta como tal. "La Britney Spears del mundo del trampolín", así la ha bautizado la prensa china, y no precisamente por su indiscutible belleza. Los medios locales la califican de "arrogante, altiva y excéntrica". Otros dicen que es "distante y de sangre fría", aunque esta última característica dota a sus glamorosos saltos de precisión absoluta.
Su tormentosa relación con la prensa empeoró durante los Juegos de Atenas, cuando un 'paparazzo' chino descubrió el romance que mantenía con Tian Liang, el príncipe de los clavados y dos veces campeón olímpico. Tian Liang, otra joyita, fue expulsado con todas sus medallas de la selección nacional en el 2006 por mala conducta.
Lo que no sabía la prensa --y quizás ni lo sabía Tian Liang-- es que la diva del trampolín ya había dado otro salto en su vida sentimental. Dos años después se supo que desde Atenas 2004 mantenía una relación íntima con Kenneth Fok Kai-kong, nieto del multimillonario hongkonés Henry Fok Ying-tung. Y más: que el codiciado heredero de la poderosa familia Fok había retirado su membresía del club de los playboys.
Tan continuos y apasionados eran los encuentros de la pareja en Hong Kong que empezaron a circular rumores de un presunto embarazo, meses previos a la temporada olímpica. Chismes que terminaron ahogados en la profundidad de la piscina cuando la princesa consiguió revalidar su título hace una semana.
Pero la publicidad no siempre ha sido desafortunada. Según un estudio financiero, desde el 2004, la diva habría recibido por contratos publicitarios alrededor de 35 millones de dólares.
El día en que saltó del trampolín durante estos Juegos llevaba un reloj pulsera Cartier de 800 dólares y una cadena con un dije de corazón diseñado por Paloma Picasso para Tiffany, valorizado en otros 800 dólares. Todos regalos de su novio hongkonés.
Los diarios de Hong Kong aseguran que esto es apenas un detalle insignificante comparado con la sortija de compromiso que el novio habría adquirido recientemente en una lujosa tienda de la isla. La pareja tiene planes de comprometerse oficialmente en octubre. Ahora el futuro esposo está buscando adquirir a cualquier precio alguna pócima de la juventud, para complacer el más caro anhelo de su princesa.