Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
Beijing. Los cisnes se rebelaron en el Cubo de Agua, pero no en el primer puesto, pues Rusia, la incontestable candidata al oro, obtuvo la nota perfecta de 50,000 en rutina libre y marcó distancias en la final por equipos de nado sincronizado. Con piezas de Night Wish y Craig Armstrong, el equipo ruso refrendó su hegemonía. La medalla de oro en Beijing 2008 convierte a las rusas en las indiscutidas tricampeonas olímpicas.
La sublevación se produjo en los otros dos peldaños del podio. España, que ganó la de plata, y China, que se quedó con la de bronce, desplazaron del armonioso olimpo a potencias como Estados Unidos --que finalizó quinto tras un tercer puesto en Atenas 2000--, Canadá --que llegó al cuarto-- y Japón, que por tradición sube al podio, pero que ahora fue arrinconado al sexto lugar.
El equipo español nadó el ejercicio África, con música compuesta por Salvador Niebla y ropas de baño con motivos africanos. El conjunto chino se puso a danzar en el agua con la melodía de la popular canción "Flor de jazmín". El primero recibió una nota de 49,334, y el segundo, casi medio punto más abajo: 48,750
Es la primera vez en la historia que Japón no se lleva una medalla olímpica en nado sincronizado. También es la primera vez que España y China alcanzan una presea en esta modalidad.
Las aguas tampoco fueron propicias para la delegación japonesa, que alcanzó apenas un puntaje de 47,167. Al inicio el marcador les había dado un respiro al declarar empate con las estadounidenses, pero tras recibir dos décimas de sanción por haber tocado el fondo de la piscina, Japón bajó al sexto puesto.
Cuando terminó el ejercicio, una de sus miembros, Hiromi Kobayashi, sufrió un desmayo y tuvo que ser sacada del agua. El vocero del equipo japonés informó que la deportista de 23 años padeció una hiperventilación por el estrés de la prueba, pero que ya se encontraba mejor.
¿Todavía hay algo peor para Japón? Sí. La exitosa japonesa Masayo Imura, que logró levantar de su lecho al equipo chino, es la misma entrenadora que hace algunos años le mostró a Japón la ruta del éxito en nado sincronizado. Pero ahora defendía a China.