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Bailando se aprende

Por Fernando Vivas

Buen ánimo y varias lecciones dejó el final de la primera temporada de "Bailando por un sueño": que la TV se anime a invertir en grandes formatos, que compre las franquicias sin miedo y sin escatimar gastos de producción. Estos programas que funden la competencia lúdica con la intensidad dramática del premio por ganar o sueño por cumplir y mezclan a estrellas y desconocidos no son simple entretenimiento sabatino, se convierten en grandes relatos que capturan audiencia fija que va in crescendo y rebotan de muchas maneras, alimentando noticias del espectáculo, reforzando o relanzando estrellatos, proveyendo entrevistas y campañas.

Que en el perfil de una estrella no se agotan las posibilidades de un programa. Tras algunas semanas de comidilla sobre Gisela que desviaban la atención del programa, este fluyó al margen de su conductora. La televisión debe más a las ideas y conceptos que a los personalismos estelares.

Que la credibilidad, la transparencia y el rigor profesional no solo son valores de la televisión periodística sino del entretenimiento. "Bailando por un sueño", por ejemplo, tiene que ser más creíble al presentar las historias de sus soñadores (se ha evidenciado que algunas son editadas para hacerlas más dramáticas) y debe cambiar a su jurado --que estuvo pintado en la última edición--, pues incluyó figuras como Carlos Cacho y Teddy Guzmán, ligados amicalmente a la conductora.

Ganaron, previsible y correctamente, Carlos Alcántara y Carolina Guerra, lo que deja la sensación de un resultado limpio. Pero en el camino hubo muchos detalles que deben evitarse para la segunda temporada, además de lo dicho sobre el jurado y el relato de los sueños: afinar el criterio equitativo para colocar a los mejores bailarines juntos, sean estrellas o soñadores, evitando compensar la habilidad de uno con la torpeza de otro; dar un espacio a la promoción de los coreógrafos para que expliquen sus números; renegociar el trato publicitario para evitar que Gisela se convierta, por ratos, en una impulsadora de productos en medio de la gala competitiva. Les espera duro trabajo para la próxima temporada.

Quiero expresar mis condolencias a la familia de Doris Gibson, en especial a Enrique Zileri, y a mis colegas de la revista "Caretas", que ella fundó.

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