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SIC.

El Juanito de Barranco: más que un bar

Tradición sin edad

Por Fernando González - Olaechea Troysi

Don César, a pesar de que le faltan manos para preparar los sánguches, tiene una sonrisa en el rostro. Es la sonrisa que nace por sentirse en casa, en familia. Sonríe porque está cómodo. Mientras, siguen saliendo los de jamón serrano... Y uno de asado sin cebolla, por favor.

La bulla de las conversaciones, las manos que aparecen y desaparecen del mostrador, y el vaivén de un bolero que se pierde en el aire son amistosos. En pleno corazón (con taquicardia) de Barranco se encuentra esta tranquila 'bodega-bar', como la califica don César, uno de los herederos de Juanito Casusol, el fundador original, quien abrió este local aislado del tiempo, allá por 1937.

Desde aquellos años, se mantienen las mesas de madera y la decoración, también de madera, bajo las vitrinas que guardan todo tipo de tragos, desde ron y vino hasta pisco y vodka. Pero los que se llevan la ovación de pie son los sánguches. Sánguches como Dios manda. Sánguches de jamón serrano, de jamón del país, de aceitunas, de queso, de asado y de pejerrey. Sánguches que, al igual que el pisco, son tan antiguos como vigentes.

Siempre se puede ver a alguien en la bodega, sea en la mañana o de madrugada: entre sus parroquianos se pueden encontrar desde un quinceañero hasta un abuelo que se sienta a leer sin prisa. Las puertas parecen estar siempre abiertas y, de hecho, casi siempre lo están, porque la atención es de lunes a sábado, de diez de la mañana a tres de la madrugada; y el domingo, hasta la 1:00 a.m. "Acá no viene gente de tal o cual edad, vienen de todas las edades", agrega don César.

Él conoce la historia del local: la escuchó de su padre y está dispuesto a contársela a quien se lo pregunte con esa amabilidad que lo caracteriza. La conversación nace espontáneamente y los saludos le caen de todos lados como globos en carnaval, así sea un sábado en la noche o un miércoles en la mañana. Don César los recibe gustoso, igual que sus hermanos mayores, Juan y Rodolfo, que también atienden en el local, sin perder de vista lo que quieren los clientes que, en muchos casos, son auténticos amigos.

"Estás en tu casa", me dice don César. Y no es solo una frase cordial... Lo dice en serio. Es que así es Juanito: una segunda casa desde hace más de 70 años.

DÓNDE: En el 274 de la avenida Grau, justo al frente del Parque Central de Barranco.

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