MOSCÚ / DUSAMBÉ [EL COMERCIO / AGENCIAS]. No tardó en salir a la ofensiva. El ex presidente ruso y actual primer ministro, Vladimir Putin, acusó ayer a Estados Unidos de haber interferido en el conflicto con Georgia con exclusivos fines de política interior, mientras que la Unión Europea (UE) estudiaba por primera vez imponer sanciones a Moscú.
En una entrevista con la cadena estadounidense CNN, Putin señaló que los ataques georgianos en la provincia separatista de Osetia del Sur a principios de agosto habían sido orquestados por Washington.
"El hecho es que ciudadanos estadounidenses se encontraban en el área del conflicto durante las hostilidades. Deberían admitir que lo pudieron hacer exclusivamente siguiendo las órdenes directas de sus superiores. Y el único que puede dar este tipo de órdenes es su dirigente", aseveró Putin.
"Si he entendido bien, esto hace pensar que alguien en Estados Unidos creó este conflicto especialmente para que la situación empeorara y se creara un clima favorable a uno de los candidatos (a las elecciones presidenciales)", expresó el ex jefe de la KGB soviética, en una alusión velada al republicano John McCain.
De inmediato, Washington juzgó irracionales tales acusaciones y anunció que reexaminará sus relaciones con Rusia, sugiriendo incluso una eventual anulación de su acuerdo bilateral de cooperación nuclear civil.
La presidencia francesa de la Unión Europea también endureció el tono, al barajar por primera vez la posibilidad de sanciones contra Rusia. "Se estudian sanciones, y muchos otros medios", declaró el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner.
Para agregar a la escalada de provocaciones rusas, el Gobierno de Moscú anunció haber efectuado ayer con éxito un ensayo de misil Topol, capaz de sortear un sistema antimisiles como el que Washington quiere desplegar en Europa del este.
SIN RESPALDO ASIÁTICO
Pese a su posición intransigente ante Occidente, Rusia buscaba el apoyo incondicional de sus aliados orientales; sin embargo, fracasó en su intento. Durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shangái (OCS), que se realizó en la otrora república soviética de Tayikistán, los países asiáticos y centroasiáticos evitaron dar un apoyo explícito a la actuación de Moscú en el reciente conflicto con Georgia.
La OCS --formada por Rusia, China, Bielorrusia, Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguis-tán-- declaró apoyar "el papel activo de Rusia en las operaciones de paz y cooperación en la región". No obstante, guardó silencio sobre la independencia de Abjasia y Osetia del Sur --dos territorios prorrusos que quieren independizarse de Georgia-- e insistió en la necesidad de "preservar la unidad de los estados y su integridad territorial", una postura que se explica en parte por los separatismos a los que se enfrenta el Gobierno Chino en su territorio. En revancha, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, fiel aliado de Moscú, estimó que a Rusia no le había quedado "otra opción" que reconocer a ambas repúblicas.
Los países miembros también reclamaron una participación más activa de la ONU para resolver el conflicto del Cáucaso.
EN PUNTOS
El factor iraní
1 Vladimir Putin no dudó en advertir a Occidente que Moscú puede suspender su contribución al arreglo del problema nuclear de Irán.
2 El primer ministro dijo que sería una respuesta al supuesto aislamiento internacional al que se enfrentaría su país.
3 "Si la cooperación con Rusia resulta innecesaria, por Dios, trabajen en ello ustedes mismos", dijo Putin.
4 Entre tanto, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, se reunió ayer con su par iraní, Mahmud Ahmadineyad.