Por Raúl Cachay A.
El ska siempre ha sabido sintonizar con las apetencias de los marginales: es música festiva, claro, pero también puede recoger un temperamento contestatario, esa vocación entre panfletaria y genuinamente rebelde que siempre formó parte de la tantas veces traicionada escena subterránea limeña que se forjó durante la década de los ochenta. Pero no todo el ska que se ha consumido aquí ha estado vinculado al siempre vital estruendo punk: desde el esquizoide pop de JAS hasta agrupaciones actuales como Barrio Calavera, el género que impulsó el avance cultural de Jamaica hace más de medio siglo ha tenido en el Perú una vasta y variopinta gama de prosélitos. Pero si hay una banda local que merece un lugar privilegiado en el catálogo de entusiastas por el ska, esa sin duda tiene que ser Psicosis. Con más de dos décadas de militancia, el conjunto liderado por Pedro Béjar no solo tiene el mérito de la supervivencia en un contexto eternamente hostil: este trabajo, que tardó más de ocho años en cristalizarse, reúne quizás el mejor conjunto de canciones que haya refrendado Psicosis hasta la fecha. Las letras son todo lo insurrectas que los seguidores de la banda seguramente reclaman, pero la música posee una frescura contagiosa, por momentos irresistible, que debería proyectarlos hacia nuevos horizontes. Ojo que viene acompañado de un DVD.
Desde el infierno
Con títulos como "Cadáver sangriento", "Hijos del infierno" y "Voz sepulcral", no es difícil imaginar cómo son las brumas que transitan estos muñecos diabólicos. Pero los iniciados en el bestiario de utilería del ya añejo black metal los conocen a la perfección: Sodom es una leyenda dentro del género, y la gran noticia para los seguidores de su longevo aquelarre (todas estas canciones fueron compuestas en 1984, aunque la grabación sí es actual, e involucró a los integrantes originales de la banda) es que la agrupación alemana se presentará en vivo el 16 de setiembre en la discoteca Onuba del Centro Comercial Primavera, en San Borja. Las entradas están a la venta en Moving Sound, de galerías Brasil.
Respiración artificial
"Amazing Grace" salió en el 2003, y vaya que Jason Pierce la pasó mal desde entonces. De hecho, estuvo a punto de morir debido a una pulmonía, pero este puñado de canciones tristes e inspiradas, aunque bien podrían funcionar como un doloroso recuento de su convalecencia, fueron en realidad compuestas algún tiempo antes de que cayera en desgracia. Felizmente que pudo vivir para contarla. Y felizmente que se cruzó en su camino el realizador Harmony Korine, que lo arengó para que volviera al estudio de grabación. Porque este es un disco de sonámbula belleza, en la que Pierce parece aferrarse a la vida a tientas, confiando siempre en la posibilidad del amor, pero sin abandonar las orillas del precipicio.