LA SEMANA QUE PASÓ
Por Pedro Ortiz Bisso
Aunque parezcan razonables las medidas anunciadas por la ministra Verónica Zavala en el Congreso para reducir los accidentes viales, resulta imperdonable que solo después de decenas de muertos en las carreteras, a dos años y un mes de haber jurado el cargo, haya decidido tomar al toro por las astas. Si algo caracteriza a este Gobierno es su predilección por actuar tras los hechos consumados. Lástima que, en este caso, tantas familias se hayan enlutado en el interín.
Sin embargo, cualquier medida que se tome para enfrentar a este monstruo llamado transporte público de pasajeros, del que la ministra ha dicho con propiedad que "está contaminado y enfermo de informalidad", quedará en letra muerta si los demás involucrados no asumen la responsabilidad que les compete. De nada servirá que se haga un control satelital de las unidades de transporte, se mejore la señalización o se establezcan controles de velocidad automatizados, si las empresas continúan maltratando a sus choferes o dejando que estos hagan lo propio con sus pasajeros. O que el Poder Judicial continúe siendo blando con los infractores, mientras los gobiernos regionales se hacen de la vista gorda en los puestos de Tolerancia Cero.
Este compromiso debe ir de la mano con otro aspecto ausente: el principio de autoridad. Sin una autoridad que se respete y haga respetar, cualquier ley o medida no trascenderá más allá del papel. Ayer El Comercio informó que en Lima, solo entre enero y junio, la policía impuso un promedio de 25 papeletas diarias a conductores sorprendidos cuando manejaban ebrios. ¿A cuántos de estos irresponsables se les suspendió el brevete? Hasta el viernes, el MTC no tenía una respuesta. ¿No es esta una razón suficiente para que la policía se sienta burlada?
No es cuestión de imponer mano de hierro, sino de hacer que la ley se respete por igual para todos. De lo contrario, el país seguirá llenándose de anuncios espectaculares cuyo único destino será el cada vez más frondoso archivo de las oportunidades perdidas.