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El papá inolvidable

La esquina. El domingo se cumplen 4 años del último éxito de un equipo peruano ante un argentino

Por El Veco. Periodista

Cuando vuelven las Eliminatorias y las dudas aumentan por esa mochila con once goles de Quito y el Centenario, los hinchas parecen retornar a los cines de la infancia con los ojos tapados para no ver a Frankenstein o Drácula cuando piensan en Messi y Agüero. En medio de ese panorama Juan Carlos Oblitas ha dicho que no cabe el susto --estamos de acuerdo-- y que habrá que jugar ante Venezuela y Argentina poniendo el pie, el nervio y el alma en cada pelota a disputar. Vale, sin duda, el llamado a levantar el ánimo de un entrenador que debió ser --lo expresamos en su momento-- el elegido para conducir a la selección nacional.

Y en tren de sumar cuotas de fe asoma también la evocación de la gran gesta de Cienciano si miramos el almanaque. El 7 de setiembre es históricamente de Brasil por el Grito de Ipiranga y en el plano deportivo, escalones más abajo, claro, tiene también el sello especial del 'Papá' cusqueño. El domingo se cumplirán cuatro años de la obtención de la Recopa ante Boca Juniors con toda su plana mayor, incluidos Tevez, Palermo y Abondanzieri. Solo nueve meses después de haber dado la clarinada ante River en Arequipa 1-0, gol de Lugo, y conquistar así la Copa Sudamericana.

En Fort Lauderdale fue más peleado. El partido terminó 1 a 1 con Rodrigo Saraz y su peinada de último momento rumbo a la red para abrir la definición por penales. ¿Cómo definirla? El duelo desigual. El fusilero con todo a favor y el arquero semirresignado con anchisímos siete metros por cubrir. Un mano a mano con obvia desventaja para el que espera. Y entonces asoman los grandes arqueros para cambiar todo e ingresar en la historia. En este caso un Óscar Ibáñez gigante con su temple ganador y toda su experiencia para intuir el destino de la pelota y convertirse en el héroe de la noche al tapar un remate a Carlos Tevez y otro al colombiano Vargas.

Cienciano con mística y juego, con temple y pizarrón fue creciendo de la mano de Freddy Ternero--honor a él-- para darle al Perú sus dos únicas copas internacionales a nivel de clubes. Y ofrecer, además, una capacidad colectiva y un detalle muy especial: un juego aéreo eficiente como no se ha visto en ningún equipo local y menos en la selección. El aplauso entonces para los consagrados al pie del Misti: Ibáñez, Morán, Acasiete, Lugo, Portilla, Bazalar, La Rosa, Maldonado, Julio García, Saraz y Carty, porque también dejaron en el camino a Cristal, Alianza Lima, Católica de Chile, Santos y Nacional de Medellín. Tenía la mística guerrera que abre puertas y la capacidad imprescindible para marcar, trasladar y definir ante el arco rival. Descontamos que frente a Venezuela y Argentina habrá deseos firmes de ganar en los seleccionados. La duda está en llegar a un accionar acoplado y eficiente que haga parangón con el de aquel Cienciano inolvidable de los dos trofeos. ¿Qué decirle al 'Papá' frente a la fecha que se acerca? Lo mismo que expresamos tantas veces en la rueda familiar: ¡Gracias, viejo, y venga un abrazo fuerte!

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