Por Fernando Vivas
Es el héroe de la temporada pero prefiere pasar piola, porque los heroísmos en nuestra pantalla pueden ser peligrosos para la salud: o te cae un machetazo de Magaly, o Beto te arma una conspiración, o te obligan a hacer lo que no quieres.
Carlos Alcántara --Machín para sus fans, Cachín para sus amigos-- ha demostrado que está feliz con su triunfo en "Bailando por un sueño" pero nos ha hecho saber de sutiles maneras que más feliz va a estar si lo dejan hacer lo que le dé la gana. O sea, ha dado a entender, "Gise, no me des la lata con tu bailongo de campeones porque voy a estar muy ocupado por esas fechas, cualesquiera que sean. Fue mostro todo lo que viví, pero estoy hasta el copete con tantas cargadas".
Esa es la rebeldía modulada, el impromptu que rompe el libreto, la nariz descartable del buen Carlos. Antes era peor, o mejor, según lo estimen, pues mandó al diablo a "Lima limón" cuando se percató de que el programa era exactamente lo mismo que le dijeron que no iba a ser. Así que dejó a su coanimadora Laura Huarcayo tirando cintura. Y el Machín que no quería ser fue reemplazado por la Carlota que quiere ser lo que le pidan.
Sucede que Alcántara no es Machín y cuando no actúa, que es lo que debe aplicarse para todo actor fuera de la ficción, quiere ser simplemente Cachín, un buen pata que cumple sus promesas, que hace bien su chamba y que cree en sus amigos. Por eso apareció en "Prensa libre" para decirle a su causa Aldo Miyashiro que se deje de tonteras y que "Beto se embarre solo" con su denuncia fantástica sobre bailes editados.
Para mantener ese equilibrio, Cachín necesita tener un pie en la tele y otro bien plantado fuera de ella. En la tele puede seguir dando vueltas a Machín, en su versión cunda y chocha de don Carlos Cachay y Cachay en "El santo convento"; y fuera de ella puede entregarnos parte de su auténtica personalidad en su espectáculo de stand up comedy "Asu mare".
Esta franqueza también explica que Carlos no protagonice uno de esos programas en que los actores se hacen pasar por animadores naturales. Cachín no está para estafas comunicativas.