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INSEGURIDAD CIUDADANA

Hieren a menor con restos de botella para robarle el celular

Adolescente de 16 años fue enviado al hospital María Auxiliadora. Está fuera de peligro

Cuando regresaba a su hogar, luego de visitar a unos amigos, un escolar de 16 años fue atacado por un grupo de delincuentes que no tuvieron reparos en herirlo con el pico de una botella al notar que este ponía resistencia. Según refiere la policía del sector, la única pertenencia de valor que portaba el adolescente era su celular.

El hecho ocurrió la tarde del lunes en el sector 9 de la urbanización Pachacámac, en Villa El Salvador, cuando el joven se encontraba a pocas cuadras de su vivienda. Según los testigos, tres sujetos lo abordaron y lograron quitarle el celular; sin embargo, no conformes con ello, los maleantes lo redujeron para quitarle las zapatillas.

Ante el forcejeo del menor, uno de los hombres le clavó en el tórax una botella rota que llevaba en la mano.

Al hallarlo inconsciente, la madre del adolescente, María Rosa Salas, lo llevó al hospital María Auxiliadora, donde ingresó por emergencia.

Los médicos confirmaron la lesión en el tórax, por lo que tuvo que ser enviado a la sala de cirugía. Al cierre de esta edición, se confirmó que el adolescente estaba fuera de peligro.

De acuerdo con personal de la delegación policial Pachacámac, en Villa El Salvador existen unas 60 pandillas integradas por jóvenes y menores de edad.

Estos también son víctimas de ataques, asaltos y, sobre todo, agresiones físicas por parte de allegados.

Según datos de la Oficina de Estadística de la PNP, durante el 2007, 51 menores fueron lesionados o agredidos en Lima y otros 13 en Callao, por peleas entre pandillas, robos o intentos de violación, entre otras razones. Y ellos son solo los casos que fueron denunciados.

SIC.
Una mirada de 360°*
Un amigo español me preguntó por qué los peruanos son tan acelerados. "Caminan mirando a todos lados, como si alguien los estuviera persiguiendo". Y tiene razón. Lo relatado no es ninguna escena sacada de una película de terror; es terrible, pero para nosotros es un hecho cotidiano.

En tres ocasiones me han intentado robar. Lo típico: vas con la mochila en la espalda y con el celular en el bolsillo y no falta quién en un descuido abre el cierre de ese bolsillo. Para mi tranquilidad, ninguno de estos intentos se concretó, porque me di cuenta a tiempo. Claro que no es bueno andar desconfiando de todos, pero qué hacer si nadie nos protege de los robos. En la combi, los cobradores parecen reconocer a los malhechores; sin embargo, los dejan subir. Si vamos a la comisaría, los denunciamos y ahí quedó, porque muchas veces estos son delitos menores y la sanción no es efectiva. Y si nos matan por despojarnos de unos soles, corremos el riesgo de que alguien nos tilde de pandilleros. Hasta que la cosa mejore, no voy por el cruce de las avenidas Paseo de la República y Benavides pasadas las diez de la noche.
*Corina Delgado. Redactora SIC

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