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CRÓNICA. NOSTALGIA DE INMIGRANTE

Un Chinatown que desaparece

El Barrio Chino de Washington D.C. ya no es el mismo. El tradicional punto de encuentro de los asiáticos de la capital estadounidense ha dado paso a modernas edificaciones

Por Miguel Vivanco. Corresponsal

WASHINGTON. En diciembre de 1986 tuve la oportunidad de visitar por primera vez el Barrio Chino de la capital estadounidense, el Chinatown. En aquella ocasión descubrí el Pekín Duck, un pequeño restaurante ubicado en la esquina de las calles 7 y E, cuyos platos tenían un sabor muy similar a los preparados en la calle Capón de Lima.

Desde ese momento me convertí en asiduo comensal y descubrí que era un punto de encuentro de numerosos peruanos que vivían en el área metropolitana de Washington. Allí se celebraban desde bautizos y matrimonios, hasta la obtención de la anhelada 'green card' (tarjeta de residencia).

En el Pekín Duck, escuchar hablar en inglés y mandarín era una rutina de lunes a viernes, a excepción de los sábados en que los peruanos imponían el español.

Pero todo cambió de golpe en 1992. El restaurante cerró, al igual que varios negocios ubicados en la misma cuadra, y un año después un moderno edificio acogía a una legión de burócratas de un conocido banco estadounidense.

Desde esa fecha reorienté mi rumbo gastronómico y el recordado Pekín Duck de Washington fue reemplazado por el bullicioso Kam-Po Chifa Peruano de Virginia.

Esta semana la sorpresa y los recuerdos afloraron nuevamente al visitar Chinatown. En 16 años el barrio se había transformado de tal manera que lo único reconocible eran los letreros en idioma chino.

¿Y LOS CHINOS DÓNDE ESTÁN?
Lo que hoy más llama la atención del Chinatown de Washington es que la presencia de los inmigrantes asiáticos es mínima, tanto en los establecimientos comerciales como en las calles. Los majestuosos restaurantes orientales han cedido su lugar a locales de comida rápida, bares, museos y galerías de estilo occidental.

En la década del ochenta, los negocios de abarrotes, textiles, adornos, animales domésticos, hoteles y dulces, así como los viejos departamentos de alquiler se extendían a lo largo de 12 cuadras. Ahora, en el siglo XXI, el Barrio Chino se redujo a solo cinco.

El colorido Arco de la Amistad, considerado uno de los más bellos del continente americano, se ve opacado por las gigantescas estructuras de concreto y cristal del Verizon Center, escenario que semanalmente se convierte en un templo del básquetbol profesional de Estados Unidos.

Pero el Barrio Chino también entregó una buena parte de sus predios para la construcción del Museo Internacional del Espionaje (International Spy Museum), el Museo Nacional de Arquitectura (National Building Museum), el Museo Smithsoniano de Arte Estadounidense (Smithsonian American Art Museum), la Galería Nacional de Retratos (National Portrait Gallery) y un local satélite del Newseum.

Diariamente los visitantes pueden ingresar a tiendas, restaurantes, bares e incluso al cine sin percatarse de la presencia significativa de orientales. Lo único que revela la existencia del barrio son los letreros luminosos en idioma chino, que incluyen la estación del Metro Gallery Place.

Con un poco de suerte los turistas pueden escuchar algunos diálogos en mandarín o cantonés.

EL PODER DEL MERCADO
Kevin Wong, de 31 años y consultor internacional en bienes raíces, nació en la ciudad de San Francisco, pero vivió casi toda su vida en Washington D.C. Desde joven ayudó a sus padres en la administración de un restaurante de comida cantonesa, hasta que se graduó de economista en la Universidad Georgetown.

"En un principio todos se sentían orgullos de mantener sus costumbres ancestrales en la capital estadounidense, hasta que las ofertas millonarias de las compañías inmobiliarias hicieron cambiar de opinión a muchos propietarios de Chinatown", relata Wong.

Y es que el espacio del Barrio Chino de Washington es muy cotizado por las grandes corporaciones estadounidenses, pues no solo se encuentra en pleno corazón de la ciudad, sino a siete cuadras de la Casa Blanca y cinco del Capitolio.

El economista recuerda que a principios de la década de los noventa, con la inauguración de las dos estaciones subterráneas del metro, se registraron operaciones inmobiliarias millonarias. "Primero terminaron con la existencia de las academias de karate y tiendas de abarrotes, para luego eliminar restaurantes y departamentos de alquiler", agrega.

Wong considera que con la construcción del Verizon Center se terminó con el concepto clásico del Chinatown y se inició una nueva era comercial de estilo mixto, en la que las tradiciones orientales se complementaron con las ambiciones occidentales.

"El mercado obligó al cambio. Hoy se estima que la inversión ejecutada y proyectada (hoteles de lujo, construcción de oficinas y edificios para vivienda) supera ampliamente los mil millones de dólares", añade el consultor.

Aclara, además, que la comunidad china nunca cedió el control de Chinatown en Washington, ya que en todas las operaciones de compraventa se garantizó un pequeño paquete de acciones para los propietarios originales.

"Mis padres vendieron su restaurante a una inmobiliaria de Nueva York, pero de inmediato ingresaron en sociedad con una constructora de Washington para construir un edificio de oficinas. Ahora ellos viven en el último piso y son responsables de la administración del inmueble", concluye Wong.

Un largo camino hacia EE.UU.
Algunos pensarían que los inmigrantes chinos tuvieron mucha suerte al llegar a Estados Unidos, pero la historia se encarga de demostrarnos lo contrario.

En 1882, el Congreso aprobó la Ley de Exclusión de Chinos, que prohibía a los trabajadores chinos venir a la Unión Americana. La Ley de Inmigración de 1924 estableció el sistema de cupos de orígenes nacionales, cuyo propósito era restringir la llegada de inmigrantes del sur y este europeo. La norma prohibía también la llegada de inmigrantes de Asia oriental y de la India.

A partir de 1943 se comenzaron a levantar paulatinamente las restricciones de inmigración y naturalización. La Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965 abolió el sistema de cupos de orígenes nacionales y abrió el camino para un aumento súbito en la inmigración.

Asimismo, estableció límites anuales a la cifra de visas para inmigrantes procedentes de países de los hemisferios oriental y occidental, y dio preferencia a las categorías basadas en relaciones familiares y de capacidad laboral.

PARA RECORDAR
La minoría entre la minoría
4 Las cifras del censo indican que hay 45,5 millones de hispanos en Estados Unidos, cifra que representa el 15% de la población del país.
4Los afroamericanos forman el segundo grupo minoritario más grande, con 40,7 millones (13,5%).
4Los asiáticos, con 15,2 millones, representan el 5%.

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