VENECIA [DPA]. Por fin acabó la Mostra. Este ha sido el comentario más escuchado ayer por la mañana tras la proyección en la Sección Oficial de la última película "The Wrestler", de Darren Aronofski, quien ha ofrecido un digno punto final a una edición que, de ser recordada, será por defraudar expectativas.
La guinda del festival la puso la película italiana "Il seme della Discordia", de Pappi Corsicato, quien ha intentado hacer una telenovela basada en la "La Marquesa de O", de Heinrich von Kleist, ya llevada por Eric Rohmer al cine.
Haciendo honor al título de la película, Corsicato creó polémica y se lo vio incómodo cuando una periodista brasileña le preguntó en la rueda de prensa a la protagonista, la actriz Caterina Murino, cómo se había sentido al protagonizar una película que retrata a las mujeres como estúpidas. Tensión en el ambiente, un silencio incómodo y una sonrisa de circunstancia. La profesionalidad de Murino hizo que se defendiera argumentando la ligereza de la historia.
El estadounidense Darren Aronofski salvó finalmente el cierre del festival con un acertado Mickey Rourke y una estupenda Marisa Tomei en "The Wrestler", una película sobre una ex figura de la lucha libre (Rourke) que agarra como tabla de salvación a una mujer que se gana la vida haciendo strip tease.
En Hollywood no hay un actor que pueda ofrecer un físico para encarnar a un acabada estrella de la lucha libre de forma tan acertada como Rourke, en cuya anatomía más que el paso de los años se notan los estragos de la cirugía estética, entre otros excesos. "No soy fan de la lucha libre", señaló el actor en rueda de prensa, quien aseguró que siente poco respeto por este deporte, en el que los contrincantes escenifican una lucha sobre el cuadrilátero.
Rourke, que alcanzó un fugaz estrellato hace más de 20 años y desde entonces ha vivido una carrera plagada de altibajos, fue preguntado sobre si veía esta película como un regreso. "¿Regreso de dónde?", replicó el actor, evadiendo dar una respuesta concreta a si este papel volverá a encauzar su carrera hacia el éxito esquivo.
En el recuerdo de estos diez días de cine quedan pocos títulos notables, señalan los críticos. Tal vez lo mejor hayan sido los filmes del japonés Takeshi Kitano ("Akires to Kame") y del ítalo-argentino Marco Bechis ("Birdwatchers").