Espera lo inesperado. Una ironía que aparece como ligera esperanza. Perú necesita ganar hoy a Venezuela para salir del último lugar de la tabla de posiciones en estas Eliminatorias mundialistas, y pocos creen. En un ambiente secuestrado por el desánimo, un reinventado equipo peruano saldrá por su primera alegría. Será muy difícil, sobre todo porque la blanquirroja hace mucho que olvidó cómo sonreír.
"Ya no hay entradas para el Perú-Venezuela". Parecía un dato alucinado, pero era cierto. Lo que no precisó el locutor radial era que se estaba refiriendo al partido de vóley de anoche, no a este encuentro de fútbol que veremos hoy. Al cierre de esta edición se habían vendido menos de diez mil entradas para este cotejo. Poco menos que nada si comparamos con otros encuentros similares.
Con solo tres puntos en seis encuentros de Eliminatorias (en el sótano de la tabla), con sus referentes suspendidos (o sancionados moralmente), sin un equipo base definido y con un técnico que sigue llenando su colección de jugadores probados. Rodeado del entorno más negativo desde la era más crítica de Vladimir Popovic o Juan Carlos Oblitas, Perú saldrá a sorprender apelando a lo poco que tiene, a lo poco que hay.
A LAS ESCONDIDAS
La estrategia de Chemo del Solar esta vez fue no evidenciar las armas (si las hubiera). El técnico de la blanquirroja prefirió no jugar amistosos y entrenar ayer con las puertas cerradas para jugar "al más débil". ¿Funcionará?
"Vamos a revertir esta situación por la gente y porque muchos recién tenemos una oportunidad", dijo Johan Fano ayer. El 'Gavilán' terminó con gripe por el cambio de clima (viene de Colombia), pero igual es la principal variante que tiene Chemo en el ataque. Orlando Contreras también podría ser otra opción en defensa, y se espera que Henry Quinteros se recupere de una fatiga muscular.
Ayer, los seleccionados recibieron a sus familiares al finalizar las prácticas. "Si perdemos, nos vamos", dice Nolberto Solano. Ojalá las portadas de mañana no usen palabras de despedida. Quizá usted tampoco crea, pero cómo le gustaría que ocurra lo inesperado. Espere que suceda.
VENEZUELA SE CUIDA
El destino no tiene favoritos
Tanto favoritismo es tóxico. En la selección de Venezuela lo saben y por eso ayer, antes que hablar, se dedicaron a trabajar. El equipo vinotinto reconoció anoche el campo y la iluminación del estadio Monumental de Ate. Sus trabajos físicos y tácticos también fueron a puertas cerradas. El esquema que usaría el entrenador César Farías sería un tradicional 4-4-2.
"El clima y la lluvia no creo que sean impedimento para hacer nuestro juego. Sobre el favoritismo hay que reconocer que nunca hemos ganado en Lima. Eso sí, que quede claro que venimos a escribir una nueva historia", dijo Juan Arango, el referente futbolístico venezolano que brilla en el fútbol español.