Suena a récord mundial. El doctor Augusto Bazán Altuna ha atendido a lo largo de su exitosa carrera a miles de niños y lo ha hecho en un solo lugar: el pabellón de quemados del Instituto Nacional de Salud del Niño (antes Hospital del Niño).
Pero lo que es más resaltante es la interminable dedicación a sus pacientes, ya que a sus 92 años sigue brindando su experiencia en el mismo pabellón que hoy lleva su nombre. Lo hace como consultor, pero sigue curando y ganándose el cariño de sus pequeños pacientes.
Don Augusto está más vigente que nunca y es un ejemplo de entrega total.
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