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CRÓNICA. POLÉMICOS TEXTOS ESCOLARES

Cuando la historia se cuenta a medias

Desde omisiones históricas hasta antivalores se han impreso sin remordimiento en los libros que llegaron a las manos de nuestros niños con la venia de los gobiernos de turno

Por Rocío La Rosa Vásquez

"La ejecución de Túpac Amaru" contada por un 'testigo ocular' --cuyo nombre, dicho sea de paso, jamás se menciona-- es el título del único folleto que conserva la Biblioteca Nacional y que repartió en los colegios la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado. Tiene fecha 20 de enero de 1969, es pequeño y con escasas páginas, casi una edición de bolsillo.

Llegamos hasta allí motivados por el lío que originaron los libros de Ciencias Sociales distribuidos este año con la venia del Gobierno entre los adolescentes del quinto de secundaria y que merecieron la condena de la congresista oficialista Mercedes Cabanillas. Hacen apología al terrorismo, acusó.

La idea era encontrar textos escolares anteriores que por su contenido también hayan sido vapuleados en su momento. No fue sencillo. Según nos contaron, antiguamente no había un sistema computarizado que los registrara, así que la búsqueda tuvo que ser manual.

LO QUE NO DIJO TÚPAC AMARU
Ya el historiador Héctor López Martínez nos había contado que durante el velasquismo, junto con un grupo de colegas, le dirigió una carta de protesta a Velasco Alvarado. En la misiva --publicada en este Diario-- dejaban sentada su protesta por el 'parametraje' que imponía su Gobierno para la enseñanza de materias como la Historia del Perú.

"Se llegó a cambiar todo el programa de historia y geografía con contenidos evidentemente marxistas. Un grupo de catedráticos de la Universidad Católica dimos una batalla sin frutos por lo apabullante de la dictadura".

En sus palabras, no se enseñaba sino que se utilizaba la historia. Recuerda que un ejemplo fue el uso de la figura de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, en cuyos labios pusieron aquella frase de Velasco: "¡Campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza!".

"Eso jamás lo dijo Túpac Amaru. No existe ninguna fuente o documento que lo sustente. Él era un hombre de mucho dinero, un empresario del transporte. A él lo arruinan los cambios que hace la corona al crear el virreinato de Buenos Aires, y por eso protestó".

Al principio --prosigue-- él se levantó para defender sus propios intereses, pero luego terminó siendo un símbolo. "Lo que hizo sin duda fue muy respetable, pero eso no lo convertía en un símbolo".

Las editoriales y los autores de ese tiempo --como ahora-- tenían que adecuarse al programa oficial del Ministerio de Educación.

Así lo constatamos. Además de "La ejecución de Túpac Amaru", encontramos textos de historia de autores como Teodolfo Burga, Telmo Salinas y Alejandro Chávez. Son descriptivos y no entran en detalles como el origen de la rebelión de Túpac Amaru anotada por López Martínez. Solo Chávez apunta que se dedicó al arriaje y amasó "una pequeña fortuna".

Conversando con el educador Hugo Díaz nos decía que en época de dictadura el material educativo respondía a la ideología del gobierno, "teniendo en cuenta sus criterios políticos, como en este caso la reforma agraria, desde un punto de vista socialista y descriptivo".

Díaz también recuerda otros episodios espinosos, como el tratamiento de la guerra con Chile, a partir de las fuentes bibliográficas. Por ejemplo, detalla que algunos autores recurrieron a fuentes chilenas, y eso fue cuestionado. "Allí venían el debate, la polémica. ¿Chile hubiera hecho lo mismo?". El tema de la guerra --acota-- tuvo mayor presencia en los textos durante la gestión del general Francisco Morales Bermúdez.

NO SOLO IDEOLOGÍA POLÍTICA
No solo las ideologías sino también los antivalores se han reflejado en los libros que han pasado por las manos de nuestros niños. Ocurrió en el gobierno de Alejandro Toledo. El educador Díaz cuenta que una conocida editorial decidió incluir en un libro para sexto grado de primaria singulares situaciones.

"Era el caso de una niña que estaba durmiendo cuando un ruido la despierta. Al buscar a su madre la encuentra sosteniendo relaciones sexuales con un extraño. La madre le explica que se prostituye por ella".

Hay más. "Dos chicos están bebiendo y uno le confiesa al otro que hizo abortar a una chica que había embarazado. El otro le cuenta que su padre tuvo tantos hijos que tuvo que ahogarlos en el río porque no tenía dinero para mantenerlos".

Para Díaz las interpretaciones y el tratamiento de los temas dependerán mucho de quiénes escriban los libros. Otros episodios menores para él ocurrieron durante el primer gobierno aprista, cuando los libros le daban más líneas a Velasco que al arquitecto Fernando Belaunde Terry.

Recordemos que el Apra en alianza con la Unión Nacional Odriísta se encargó de llevar al banquillo interpelatorio a los gabinetes del primer gobierno de Belaunde, con censura incluida.

Uno de esos ministros fue el filósofo Francisco Miró Quesada Cantuarias, censurado por su intento de modernizar la currícula escolar, dándole opción a los escolares de conocer las distintas corrientes filosóficas. Décadas después, López Martínez defiende esa causa porque "como ministro de Educación, Miró Quesada buscaba que el profesor enseñara el tema de una manera objetiva y no que los alumnos lo aprendieran de un folleto cualquiera".

Vivimos otros tiempos y lo lógico es avanzar. Por eso el historiador lamenta que el ministro de Educación, José Antonio Chang, no haya tocado las puertas de la Academia Nacional de Historia del Perú, para pedirle siquiera un aporte.

La adolescencia está marcada muchas veces por la rebeldía, por eso no basta soltar mensajes y confiar en el buen criterio de los chicos. Preguntamos, ¿dónde queda la tarea formativa".

SEPA MÁS
4Un golpe tras otro a la educación
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Hasta hace poco más de una década las editoriales debían tener autorización del Ministerio de Educación para poder vender sus textos escolares. Lamentablemente, malos funcionarios del sector empezaron a cobrar coimas y se optó por la libre circulación. Gobernaba Alberto Fujimori.

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Sin planificación
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