Por Patrick Espejo
Era su último intento. Miró la tabla de pique, emprendió carrera y voló. El grito de una tribuna poblada como pocas veces se ha visto en el estadio de San Luis demostró que el salto de Jorge McFarlane había sido buenísimo. La confirmación llegó con la paleta: siete metros y 76 centímetros. Con ese brinco, Jorge lograba derrotar al ecuatoriano Hugo Chila --el atleta que estuvo en los Juegos Olímpicos de Beijing--, se quedaba con su segunda medalla de oro en esta competición y elevaba a seis las preseas doradas conseguidas por Perú en esta cita continental.
"Ha sido fantástico. Es un justo premio a todo el esfuerzo y a las muchas horas de dedicación junto a mi entrenador Óscar Valiente. Yo sabía que podía lograr un buen salto y salió justo en el último, impulsado por el aliento de todo este público", dijo Jorge.
McFarlane había ganado el sábado los 110 metros con vallas en otra final apretada, muy peleada.
Él escribió uno de los cinco capítulos de este Sudamericano Sub 23, que también tuvo como protagonistas a Inés Melchor, Mario Bazán, al equipo peruano y a las decenas de voluntarios, que con su apoyo hicieron realidad este torneo.
Inés Melchor ganó los 10 mil metros con 35min:43s:27c (delante de Karina Villasana) y ratificó el dominio nacional en las pruebas largas. Ya el viernes había ganado los 5.000 y así siguió ampliando su ya legendaria carrera.
El tercer capítulo lo escribió con letras doradas Mario Bazán. No solo ganó los 1.500 lisos y los 3.000 con obstáculos, sino que ayer, sobre el cierre del torneo, se mandó un carrerón en los 5.000 planos (una distancia que él no corre) que no pudo ganar pese al enorme esfuerzo que hizo. El brasileño Robson Pereira lo pasó en los metros finales.
PERÚ SUBCAMPEÓN
El cuarto capítulo tiene a todo el equipo peruano como protagonista. Con apenas 42 atletas (la federación decidió no presentar la delegación completa pese a estar compitiendo en casa) acabó segundo en la general, detrás de Brasil, con actuaciones para el aplauso, como las de Karina Villasana (dos de plata en fondo), la posta 4x100 damas y, en general, todos los esfuerzos hechos en la pista azul de la Videna.
El quinto y último episodio es para todos los voluntarios, para aquellos que trabajaron tiempo extra para que el Sudamericano saliera de acuerdo con las exigencias de un torneo internacional. Y gracias a ellos se cumplió.
El atletismo peruano necesita mucho para crecer. Estos jóvenes demostraron que hay talento, ahora solo falta una dirigencia que sea capaz de lograr el despegue.