Por El Veco. Escritor y periodista
La consigna era ganar y se logró. Había que dar un salto y se concretó en dos aspectos fundamentales: la blanquirroja al fin tuvo la pelota y no aflojó uno solo en la entrega con una demostración anímica tan pareja como aguerrida que no es poco. Después de mirar a los rivales en Quito y el Centenario como si fueran intocables, volvió a luchar de firme y fue protagonista. ¿Cuánto vale el triunfo? Seis puntos en la tabla y algo más importante: la recuperación de la calma de fronteras para adentro. Por los jugadores, por el técnico y por el público. Por todo eso bienvenida la paz que surge tras la victoria y que invita a mantener la calma y no perder el equilibrio más allá de lo que pase ante la exigencia mayor de Argentina, porque los rivales reales son otros
Perú fue más que Venezuela y el golazo de Piero Alva tras un servicio desde la banda derecha fue amasado con levadura de garra, habilidad y remate potente. Y no debió ser el único de la noche, aunque haya alcanzado. Otro misil de Piero casi rompe el travesaño en confirmación de su comodidad en ese ámbito del Monumental que le significó un regreso feliz a su antigua casa y de la mejor manera. El remate del interminable Solano que desvió el arquero --muy buen primer tiempo de Ñol-- y el polémico gol anulado a Chávez indican que hubo el norte ofensivo que reclamaba el partido, aunque con algunas fallas a corregir en el último pase.
Perú jugó con el mismo fervor de Alva en todas sus líneas. Un alto rendimiento de Rainer Torres en la recuperación, bien acompañado por De la Haza. Y un párrafo especial para Juan Vargas, que ofreció una firmeza total en la marca que tiene el sello de su experiencia italiana. No estaba para soltarse y buscar el remate arriba, sino para clausurar su banda zurda, y lo logró. Bien la zaga central y una pena que Rodríguez haya cobrado otra amarilla que lo deja fuera del partido con los platenses. Muy auspicioso lo de Zambrano, cada vez más cuajado. Nos deja la certeza de contar al fin con un muy buen central para otras dos Eliminatorias más por lo menos. Bienvenido. Hubo además un esfuerzo solidario por dar vuelta el panorama, y ese propósito se corporizó en un equipo que aun en los baches del segundo tiempo --Venezuela mejoró con los ingresos de Moreno y Guerra-- frenó todo intento sobre Leao Butrón.
Argentina y sus duendes chiquitos están a la vista y obligarán a una superación mayor, sin pestañeos y con más prolijidad en las salidas. Faltarán Mascherano y Tevez suspendidos y asomarán quizás Cambiasso y Agüero. Ante tal rival habrá que oponer la mejor cara de la blanquirroja y ojalá que Aladino nos preste la lámpara por un ratito para agregar algo más al tesón descontado y a las ganas fervientes por volver a sumar.