Por Luis Puiggrós Planas
El estado del actual sistema deportivo nacional hace lógico el nulo resultado de la delegación peruana que nos representó en Beijing 2008, que constó de 31 personas: 18 oficiales y 13 deportistas. Hemos sido majaderos en proponer un cambio radical en las estructuras del deporte peruano, y creo que esta es una oportunidad para volver a hacerlo.
Existen dos caminos por seguir. Uno, el populista, el cual es tratar de conseguir medallas en los juegos olímpicos; para eso se podría concentrar el esfuerzo en deportes que nos las pudieran dar, y la otra, desarrollar todo el deporte peruano a largo plazo, con planes que persistan en el tiempo, donde las medallas llegarán solas, como consecuencia natural del profesional trabajo realizado. Preferimos la segunda.
Para ello es indispensable cambiar la actual Ley del Deporte, la 28036, por una más simple, pero que asegure este desarrollo. El actual sistema deportivo está basado en una falsa democracia, pues la mayoría de federaciones no cuenta con ligas representativas para elegir al directorio respectivo.
La nueva ley debe de ser corta y precisa, que interprete tres aspectos muy importantes. A) Cambiar el sistema de elección tanto del jefe del IPD como el de las federaciones nacionales. B) Formar y capacitar a los entrenadores en los países del alto rendimiento para la formación integral de nuestros deportistas desde niños. C) Crear la Dirección Técnica Nacional (el ente técnico integrado por estos profesores ya capacitados en el extranjero) explicada en numerosas oportunidades, no la supuesta actual, en el COP, IPD y federaciones, para que entre estos organismos creen, coordinen, ejecuten y supervisen el gran Plan Nacional de Desarrollo del Deporte para los próximos 20 años.
Sin trabajo profesional no puede haber desarrollo.