Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
MUCHO OJO

Un sueño a las 11

Por Fernando Vivas

Estoy pasando malas noches televisivas. A las 11 clavadas me viene una crisis de sueño y de hastío que me la causan los líderes de ese incómodo nicho: los "Enemigos íntimos" me hastían con sus coberturas mañosas y su incapacidad para rectificarse. Rosa María Palacios me adormece con reportajes que estiran las notas del noticiero y sus entrevistas en forzado tonito cachaciento. ¿El noticiero de ATV? No, por favor, ya conté todos los muertos y violados del día en la competencia de las 10 p.m.

No creo ser el único en sentirse así y exigir una solución televisiva a este adormilado fastidio: 11 p.m. es una hora que llama a cierta distensión adulta que la audiencia nacional extraña y merece, a un programa relajado que encadene la reflexión posnoticiosa con el talk show picante y divertido. Así pasan sus noches otros países, y por eso son más felices que el nuestro. Me resisto a sufrir a la reportera Karina Novoa de "Prensa libre", quien, fungiendo de heroína cívica maltratada y empujada, me hace recordar a Mónica Chang. Me niego a aguantar otra inmadurez de Beto y Aldo, periodista que se hace el actor y actor que se hace el periodista y pareja que no sabe qué formato dar a su affaire creativo.

Un aliciente ha sido la aparición de "Mesa de noche" en Plus TV, noticiero magacín relajado con tres actores (Renzo Schuller, Jimena Lindo y Denise Arregui) que comentan notas culturales del día. Tiene fallas de concepción que corregir y una seria indefinición de tono (el simpático Schuller se burla de lo que sus compañeras leen y posan en serio), pero es una muestra de lo que la televisión abierta, con más recursos y actualidad, podría hacer a las 11.

Mi sueño para no dormir antes de tiempo: que los noticieros bajen de hora y quizá de duración, que Rosa María baje a las 10 p.m., en que sería más atractivo su filo político y sus eventuales primicias y que a las 11 clavadas reine el relajo ilustrado de un Bayly que alguna vez gozamos a diario, o que se junten dos comunicadores chispeantes con un remedón, o un panel de finos provocadores, sin la camisa de fuerza de la estructura periodística y con la libertad del show que empieza cuando acabaron la denuncia y la reflexión urgente.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook