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ESPAÑA. LA SAGA DE LA FRAGATA LA MERCEDES

Supuestos propietarios de tesoro en disputa se están organizando

Empresa de EE.UU. invita a descendientes a pedir su parte

Por Yolanda Vaccaro. Corresponsal

MADRID. El barco La Mercedes, hundido por buques ingleses en 1804, cuando cubría la ruta de América a Cádiz, tiene una cantidad insospechada de herederos. El diario "El País" publicó que, según el Archivo de Indias de Sevilla, el buque llevaba 500.000 monedas de oro y plata que representaban 253.606 pesos pertenecientes a la corona española, y 697.621 pesos propiedad de 130 mercaderes que comerciaban con España, y difundió una lista provisional de propietarios. Cada uno de ellos tendría su correspondiente descendencia. La empresa Odyssey Marine Exploration (OME) está tratando de localizar a los descendientes para invitarlos a solicitar su parte.

OME descubrió en las profundidades de las aguas del Mediterráneo un barco cuya descripción y carga coinciden con La Mercedes, y transportó lo hallado hasta una zona secreta. Hace unos meses el Gobierno Español presentó una demanda en Tampa, Florida, contra OME, para reclamar el tesoro. Desde entonces la empresa estadounidense intenta que haya más partes en el proceso, lo que obligaría a España a negociar a tantas bandas que difícilmente se llegaría a buen puerto.

En cuanto a los descendientes de los propietarios de la carga, trascendió que en España y Argentina se están organizando los familiares de Diego de Alvear, el infortunado comandante del barco. De Alvear, desde otro navío, y junto a su hijo Carlos, vio como La Mercedes estallaba en mil pedazos con su esposa y siete de sus ocho hijos abordo, junto a toda su fortuna.

El combate del Cabo de Santa María, donde se hundió La Mercedes, según los historiadores, fue la antesala de la batalla de Trafalgar, que tuvo lugar al año siguiente y que sellaría la superioridad inglesa sobre los mares de la época.

EL PERÚ RECLAMA
El 19 de agosto pasado el Gobierno Peruano presentó en Tampa, ante el juez que lleva el caso, Mark Pizzo, una demanda para reclamar la carga. Se basa en que las citadas 500.000 monedas fueron acuñadas en Lima y representaron el valor de reales de a ocho, de la época de Carlos IV.

El Perú declara en la demanda que mantiene el interés en sus propiedades y que no ha consentido ningún salvamento de su patrimonio. También se refiere exclusivamente a la carga del barco y no al propio barco en cuestión.

Tras conocerse esta noticia, José Jiménez, director general de Bellas Artes y Bienes Culturales de España, declaró que el Perú tendría muchos problemas para mantener su postura porque no ha firmado las convenciones de derecho del mar ni sobre protección de arqueología subacuática, y, además, no existía como Estado en el momento del hundimiento de la fragata. Diferente fue la reacción de OME, que emitió un comunicado en el que señaló que acogía con satisfacción la novedad, pues plantea una oportuna cuestión sobre quién es el verdadero propietario de los beneficios culturales y económicos derivados de las naciones colonizadas.

En cuanto a los descendientes de los propietarios, OME cree que sí pueden reclamar, aunque pide por el rescate una recompensa de entre el 80% y el 90% del valor actual de la carga. El Gobierno Español mantiene, por el contrario, que La Mercedes era un buque de guerra, patrimonio exclusivo del Estado Español.

El juez Pizzo debe decidir si los descendientes pueden presentarse en el caso. Si el magistrado da la razón al Gobierno Español, los descendientes tendrían que demandar al Estado Español en tribunales de este país.

El veredicto debe llegar a finales de este año. Pizzo debe pronunciarse sobre un caso con multitud de lagunas legales, ya que su objeto fue perdido en el fondo del mar hace más de doscientos años. El caso puede adquirir proporciones descomunales a juzgar por la cantidad de pretendientes que pueden llegar a cortejar a la desafortunada Mercedes.

El drama del comandante Diego de Alvear
El 5 de octubre de 1804 se produjo el Combate del Cabo de Santa María, en la costa de Portugal. La flota española que se dirigía al puerto de Cádiz, integrada, entre otras, por las naves Medea, Fama, La Mercedes y Santa Clara, fue atacada por una escuadra inglesa, comandada por el comodoro sir Graham Moore y formada por cuatro navíos. El objetivo inglés era apropiarse del cargamento de oro y plata de los españoles.

La Mercedes estaba comandada por el mayor general Diego de Alvear, quien viajaba con su esposa Maria Balbastro y ocho hijos. Sin embargo, al momento del ataque inglés, Diego de Alvear iba, junto con su hijo mayor Carlos, cadete del Regimiento de Dragones de Buenos Aires, en la fragata Medea. Él se había trasladado a este navío porque su comandante había enfermado. En un momento de la refriega, la nave inglesa Amphion alcanzó a La Mercedes y la hizo volar. Diego de Alvear vio con impotencia cómo morían su esposa y sus siete hijos, además de un sobrino suyo, un dependiente y cinco esclavos.

En el balance final, además de varios navíos, la escuadra española perdió a 269 personas, mientras que la de Moore solo perdió a 2 hombres.

Posteriormente, el hijo del comandante De Alvear, Carlos, se convirtió en uno de los próceres de la independencia de Argentina. Diego de Alvear, que se casó luego con la británica Luisa Rebeca Ward, con la que tuvo siete hijos, fue indemnizado con 12.000 libras por los ingleses, pues se consideró injustificado el ataque porque se produjo en tiempos de paz.

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