Si quiere fanfarronear frente a sus amigos, diga que la larga cola que hizo por ese boleto que yace en su billetera fue solo para ver a Lionel Messi. Si gusta, jure que gastó sus buenos soles por la llegada de una selección de primer nivel a nuestra capital. Hágalo y luego arrepiéntase.
Acudirá usted con una casaca abrigadora al Estadio Monumental. ¿Y qué hará cuando entre en calor, cuando las tribunas empiecen a aplaudir y agitarse apenas aparezca Perú? Será un peruano más, hará puño e implorará al cielo que gane su equipo. No diga que no.
Esta nueva selección intentará hoy robarse el corazón de todo el país ganando uno de los partidos más difíciles de la Eliminatoria. No hay punto de comparación entre los precios de uno y otro equipo, pero lo que no se puede medir es cuánto corazón son capaces de poner en conjunto los jugadores de esta nueva era y su arrojo en favor de la camiseta rojiblanca.
NO HAY DUDAS
Chemo del Solar consiguió que el mismo equipo que le ganó a Venezuela pueda estar ante los argentinos, salvo la obligada ausencia de Alberto Rodríguez, que será cubierto por Walter Vílchez. Ayer se acabó con la especulación; en el partido de práctica a puerta cerrada que hubo en la Videna, esa fue la formación que se vio en la zaga.
En cuanto a las lesiones de Solano y De la Haza, ambos superaron el mal momento y van desde el saque.
BUENA DEMANDA
El triunfo ante Venezuela motivó nuevamente a la afición peruana y contra el pensamiento de muchos que ya daban (y dan) como eliminada a la selección, la demanda por conseguir boletos creció. Hasta el lunes se vendieron 17 mil entradas, y ayer la cifra aumentó a casi 30 mil. Si esa tendencia creciente continúa y las colas no se agotan en los puntos de Teleticket, se estima que hoy se podrían agotar las localidades hasta la hora del partido.
A Perú una derrota lo arrojaría al abismo de una vez por todas, pero de ganar... imagínese. Es cierto que no tenemos la primera opción, pero el fútbol da las sorpresas más locas en los lugares menos pensados. No hay que temerle a los 'enanos'.