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EL DARDO

Cholo terco

Por Renato Cisneros. Periodista

Todo el primer tiempo lo gasté compadeciéndolo. "Pobre Cholo-- decía-- corre como un condenado pero pierde en el contacto cuerpo a cuerpo con los defensas argentinos". Parecía su destino. El 'Gavilán' peleaba, arriesgaba los músculos sin pensar en su club, farfullaba ante el árbitro, pero no tenía opciones claras de cara al arco.

La suya resultaba ser la típica estampa peruana: la del tipo carismático que se saca la mugre, pero al que no le queda otra que resignarse ante la irreversible prepotencia de la realidad. Y la realidad era el equipo de Basile, nada menos. Pero Fano no se resignó a ser una caricatura. Quizá --mientras acompañaba a Juan Vargas en ese carrerón final de  doscientos metros-- pensó en sus goles de Colombia, en su chapa de goleador internacional. Quizá recordó cuánto le dolió no ser convocado anteriormente por Chemo. Quizá se dio cuenta que estaba en el Monumental, un estadio en el que registró algunas tardes notables con la camisa de la 'U'. Quizá creyó --ya mientras arañaba esa pelota con la punta del chimpún-- que no estaba mal hacer algo de historia con la camiseta peruana un miércoles por la noche. Una historia episódica, vaga, y acaso inútil a la larga, pero enteramente suya. El 'Gavilán' volvió y nos hizo volar a todos. Gracias por eso, Johan.

Que no es poco.

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