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La fuerza del corazón

Perú, con pura raza, le empató un partido imposible a la Argentina 1-1 y vuelve a tener futuro

Por Elkin Sotelo

Ganamos, créame. Es un punto para la tabla, pero tres para el corazón. Ahí, en un estadio que parecía el coliseo romano y que los leones nos habían devorado de un bocado, sacamos el latigazo final. Qué lindo. Ante las fieritas, Perú se convirtió en una bestia.

Pasaron 45 minutos y la condecorada selección argentina era apenas un cuadro colgado en la sala del Monumental, muy iluminado, pero despintado en sus colores. Messi no pudo recibir la pelota y acabó siendo ablandado por Zambrano, la figura local. Un encontrón con el chico de 19 le hizo entender a la 'Pulga' argentina que lo de ayer no iba a ser un amistoso; era una batalla deportiva al extremo del reglamento.

Agüero quiso cambiar de banda a cada instante, pero Prado y Vargas lo tenían fotografiado. Riquelme, quien pudo ganar alguna medalla más en Beijing en la prueba de salto, sudó más por miedo al filo peruano, que por el trajín mismo del partido. En esa historia de 45 minutos, no hubo goles ni tampoco una supremacía evidente de algún equipo. Y a pesar de que Argentina tuvo más la pelota no llegaba al arco de Leao.

Perú acusó nervios al inicio en las piernas e imprecisiones de Alva y Chávez, aunque siempre dejando el corazón . Quienes se metieron el cotejo al bolsillo desde el primer minuto fueron Vargas y Zambrano. Ñol y toda su experiencia, entendieron que ir al cuerpo a cuerpo con el 'Cata' Díaz o Demichelis sería contraproducente y prefirió deshacerse del balón rápido a menos que tuviese la libertad y el espacio para decidir un servicio distinto.

El segundo tiempo fue más de dominio peruano y de temblores albicelestes. Chávez y Fano pudieron convertir, pero Carrizo trabajó bien. El desnivel vino por una desinteligencia de la banda izquierda, tergiversada por Chemo, quien adelantó a Vargas para poner a Salas. El 'Chicho' entró en otra revolución y no pudo contener a Gago, que centró para el gol de Cambiasso.

Pero la bestia apareció en el minuto final y el tranco de Vargas tuvo su recompensa en la decisión de Fano en arriesgarlo todo y meter el puntillazo. Con ese gol, Perú ganó. Ganó un futuro y al fin respeto.

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