El mejor partido del torneo lo han protagonizado los quintetos de EE.UU. y España. Lo ajustado del marcador ha reafirmado que las distancias entre el baloncesto FIBA y la NBA se han reducido en los últimos años a niveles insospechados anteriormente.
¿El quinteto ideal? Sarunas Jansikevicius (Lituania) en la base, Dwayne Wade (EE.UU.) escolta, LeBron James (EE.UU.) alero, Luisito Scola (Argentina) en el ala pivote y Pau Gasol (España) como pivote. El de Saint Boi ha cerrado un torneo espectacular siendo el líder anotador de Beijing y si hubiera elección de jugador más valioso (MVP) creemos que la elección del español no habría sido discutida.
La revelación del torneo ha sido Ricky Rubio. Esa mezcla de Pete Maravich y Steve Nash española que le permite al país ibérico soñar con tener continuidad en el primer nivel mundial. Muy cerca ha quedado Hamed Ehadadi, pivote persa que jugará en la NBA.
La que ha decepcionado es Alemania. Con dos estrellas NBA como Nowitzki y Kaman (nacionalizado para defender al país de sus ancestros) no ha podido superar la primera ronda, en un torneo en el que su mínima expectativa era quedar entre los ocho mejores. Una nota aparte para la magnífica selección argentina, que ganó el bronce tras superar, sin la presencia de Ginóbili, a Lituania.