No hay dudas de que fue el justo campeón. Un premio a su talento que no se le dio durante todo el 2008. Llegó a las semifinales del Australian Open (perdió con Djokovic), hizo las dos finales en Roland Garros y Wimbledon (en donde Nadal fue más) y en este cuarto Grand Slam la tenía que hacer.
Finalmente lo logró ante un Murray que, gracias a su nerviosismo y dudas, se la puso en bandeja al suizo, que fue el más regular en todo el torneo. Haciendo un análisis de su campaña, Federer solo perdió 3 sets: uno frente a Djokovic en las semifinales y dos frente al ruso Igor Andreev.
Los demás partidos los barrió sin problemas. Muller, Stepanek, Alves y González fueron los que tuvieron que pasar por las manos del actual número dos del mundo, en un campeonato en el que ya sumó 34 triunfos consecutivos reflejados en 5 títulos, con los mismos que logró ponerse a un solo Grand Slam de Sampras, que tiene 14.
¿Podrá Federer volver a ser el número uno antes de fin de año? Lo veo poco probable, pero hagamos cuentas. Mientras que Federer tiene que defender puntos por llegar a la final de Madrid, por campeonar en Basel, por hacer tercera ronda en París y ganar en Shangái, es decir, dos títulos, una final y una tercera ronda; Nadal tiene que revalidar sus cuartos de final en Madrid, su final en París y semifinales en Shangái, en pocas palabras, ningún título.
La presión en este último tramo estará en el suizo, ya que actuaciones menores, lo harían alejarse más del español. ¿Podrá lograr subir al número uno después de Shangái? Saque sus conclusiones.