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AUSENCIA. Akira Kurosawa

Diez años sin el maestro samurái

EL LEGENDARIO CINEASTA NOS DEJÓ HACE UNA DÉCADA PERO SU LEGADO, COMPUESTO POR ALGUNAS DE LAS PELÍCULAS MÁS ADMIRADAS DE TODOS LOS TIEMPOS, PERMANECE INTACTO

Por Rodrigo Bedoya

El 6 de setiembre pasado se cumplieron diez años de la muerte de Akira Kurosawa, uno de los más importantes exponentes de la cinematografía japonesa. Nacido en 1910, Kurosawa tuvo una carrera que se desarrolló durante cincuenta años y que le permitió al cine de su país tener un reconocimiento mundial. De esa manera, el León de Oro que obtuvo "Rashomon" (1951) hizo que muchas películas japonesas pudieran descubrirse en Occidente. Y no es que a Japón le faltaran cineastas, puesto que la extensa obra de Kenji Mizoguchi y de Yasujiro Ozu, entre otros, demuestra que en el país insular se hacía muy buen cine. Pero no es hasta aquella edición de la Mostra que se pudo descubrir por otros lares.

"Rashomon", con su muy logrado juego de puntos de vista, le permitió al director consagrarse en el panorama del cine mundial. Esto quizá se deba a que Kurosawa aplicó códigos de los géneros establecidos en Occidente en sus películas. El cine japonés se puede dividir en dos grandes géneros: el jidai-jeki, o cine que toca la historia antigua de Japón, y el gendai-jeki, que se enmarca en la historia contemporánea. Si bien las películas de Kurosawa entran en esta división, utilizó elementos del western, del policial o del cine épico para narrar sus historias. Antes de "Rashomon", una película como "Perro rabioso" (1949), que se puede considerar un gendai-jeki, trabaja con los elementos más típicos del film noir. De la misma forma, "Los siete samuráis" (1954) o "Yojimbo" (1961) tienen claras influencias del western.

Pero Kurosawa tuvo también un especial interés por la literatura y los autores occidentales. Así adaptó más de una vez a Shakespeare: "Trono de sangre" (1957) es una versión de "Macbeth", pero trasladada al Japón medieval; "Ran" (1985) es una adaptación de "El rey Lear", que enfatiza en lo épico; e incluso una película como "Los canallas duermen en paz" (1960) tiene muchos puntos de contacto con "Hamlet", pero adaptado al Japón de los años sesenta, lo que le permite al director mirar a su sociedad y criticar a las grandes corporaciones. La obra de Máximo Gorki "Los bajos fondos" fue también adaptada por el japonés en 1957, pero su acción fue trasladada al Japón antiguo.

La carrera de Kurosawa fue muy reconocida internacionalmente. Además del ya mencionado premio a "Rashomon", el japonés obtuvo el Óscar a Mejor Película Extranjera por "Derzu Uzala" (1975) y la Palma de Oro en el Festival de Cannes por "Kagemusha: la sombra del guerrero" (1980), además de recibir tributos por su carrera en el Festival de Venecia y en la ceremonia de los premios de la Academia. La influencia que ha dejado se puede ver en westerns memorables como "Los siete magníficos" (1960), 'remake' de "Los siete samuráis", o en algunas películas de Sergio Leone, como también en "La guerra de las galaxias", que basa su historia, según palabras del propio George Lucas, en "La fortaleza escondida" (1958). A diez años de su muerte es nuestra obligación recordar a este gran director japonés.

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