La experiencia acumulada a lo largo de la vida es algo que no tiene precio, y si esa experiencia que ostentan los adultos mayores se vuelca hacia los diversos aspectos de la actividad económica de un país, el resultado podría resumirse en una palabra: éxito.
Por eso hay que desterrar de una vez por todas la idea de que las personas mayores son una carga y empezar a verlas como tesoros que pueden enriquecer y acelerar el desarrollo del Perú, aplicando, claro, toda su experiencia. En el Perú hay 2,5 millones de adultos mayores, de los cuales el 33% forma parte de la población económicamente activa, y merecen que se desarrollen políticas y programas que aglutinen esa energía laboral.
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