Los jirones Huamanga, Castilla y Echenique no solo delimitan una de las zonas más peligrosas de Magdalena del Mar, sino también el área donde se encuentra la huaca Huantille. Recientes investigaciones han revelado la existencia de una bella arquitectura escalonada y restos humanos pertenecientes a la cultura Ichma. Los hallazgos son el resultado de dos años de paciente labor arqueológica, dirigida por el Instituto Nacional de Cultura y ejecutada por el concejo distrital.
Con 11.000 metros cuadrados y una altura de 20 metros, el monumento conserva solo un tercio de la extensión que alcanzó en el año 1.100, cuando era atravesado por fastuosas escaleras y frisos zoomorfos adornaban sus muros.
No fue hasta el año 2006, que el concejo desalojó de ese recinto a 60 familias invasoras y a los comercializadores de droga que operaban bajo sus sombras. Desde entonces, el índice de criminalidad disminuyó 80% en tres manzanas a la redonda de la huaca, según estadísticas de la PNP.
CLAMOR VECINAL
Cansados de convivir con los drogadictos y asaltantes que acogía la huaca, con los 'pirañitas' del mal administrado albergue Generación y con la barra brava del mítico Misterio, los vecinos reunieron mil firmas para pedir al municipio la solución de esos problemas. En respuesta, la comuna cerró el albergue, propuso trabajos eventuales a los barristas y desalojó a los invasores. Además, iluminó la huaca e instaló una cámara de videovigilancia. También firmó un convenio con la policía para que pueda contar con 20 patrulleros más en su distrito.
LA FAMILIA INCA
Aunque el desalojo fue exitoso, en la zona oeste de la huaca tres familias se resisten a dejar el lugar que habitan desde hace medio siglo. La familia de Eusebio Inca, de unos 20 miembros, posee además un título de propiedad otorgado por el Ministerio de Vivienda en 1971, cuando el terreno era visto como un pampón inoportuno a la expansión urbana. El municipio reconoce la propiedad de esos predios y ha ofrecido pagar por ellos. Pero los Inca y sus vecinos no han aceptado, con lo que no solo obstruyen las excavaciones, sino que exponen a los suyos a los frecuentes derrumbes de la huaca.